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domingo, 19 de octubre de 2014


OCTUBRE EN LDU 2014: Colaboración a cargo de Charo Cortes "Misterios dolorosos" (relato)

                                 
    
MISTERIOS DOLOROSOS

A cargo de

Charo Cortes


   Una mujer vestida de negro y una niña están sentadas alrededor de una mesa camilla. La mujer va pasando las cuentas de un rosario a la vez que recita los misterios y reza el avemaría. La niña, que tiene siete años, contesta distraída. Tiene las piernas tapadas con las faldillas para recibir el calor del brasero de cisco. Se oye silbar el viento afuera y las persianas chocan contra la ventana produciendo un ruido monótono y sordo. Una bombilla en el techo proyecta una luz mortecina sobre las dos mujeres.
   La niña, absorta en sus pensamientos, deja de rezar. La mujer, que es su abuela, la increpa airada.
   -¡No dejes de rezar, que te está tentando el diablo!
   La niña, horrorizada, levanta las piernas y las sube al sillón mientras pega un grito y empieza a llorar.

   -¡No quiero que me toque! ¡Me he portado bien! ¡Me he portado bien!
   -Deja de llorar, le dice la abuela. Si sigues rezando el diablo
se marchará y te dejará tranquila. No te distraigas y sigue rezando. El diablo está siempre pendiente de nuestras debilidades por eso nunca debemos bajar la guardia ¿lo entiendes?

   -Sí, contesta mientras se limpia las lágrimas con las manos.

   Cuando acaban de rezar, la abuela le prepara la cena consistente en una tortilla francesa y un cola-cao con galletas. En la televisión, en blanco y negro, están dando el parte pero al terminar empezará una película. La niña reza mentalmente para que la película tenga un solo rombo y su abuela la deje quedarse levantada un ratito más. Cuando los dos rombos que aparecen en la esquina superior de la pantalla indican que es para mayores de 18 años, la abuela mira a la niña y le dice:

   -Venga Inesita, a la cama.




   Inés sabe que es inútil intentar convencer a su abuela así que se pone el pijama que previamente ha calentado junto al brasero. Duerme en la misma habitación que su tío Enrique que está siempre en la cama desde que tuvo el accidente y casi no se puede mover, habla un poco pero no se le entiende nada y siempre tiene un poco de baba colgando del labio de abajo porque no puede cerrar bien la boca. A veces, un vecino viene a ayudar a la abuela a levantarlo hasta el sillón de la cocina para que vea un poco la tele. Ahora está dormido.
   Después de rezar un padrenuestro, dos avemarías y el cuatro esquinitas tiene mi cama...”Inés se mete en la cama y se tapa con las mantas hasta la barbilla. La abuela apaga la luz y le dice:

   -Recuerda, si el demonio te tienta y te hace tener malos pensamientos ponte a rezar agarrando fuerte el crucifijo y se irá.

   Hacía unos días, la niña le había dicho que durante la noche había notado que alguien se tumbaba a su lado y que la tocaba por todo el cuerpo, incluso en las partes de las que no se puede hablar. La abuela no creyó nada de lo que le dijo pero para tranquilizarla le dio el crucifijo. Era un crucifijo de plata que alguien le había traído de Roma bendecido por el Papa. Servía también como abrecartas, acabado en una punta encajada en una piedra que simulaba el monte donde crucificaron a Jesús. La niña se había empeñado en que fuera ese y no otro el que le diera para meterlo debajo de la almohada, a pesar de que era demasiado grande, le gustaba porque brillaba mucho.
   Inés se despierta en medio de la noche y nota algo que se va acercando a su lado como la otra vez. Aterrorizada, empieza a rezar la letanía a la virgen: Santa Virgen de las vírgenes, madre purísima, madre castísima, madre virginal, espejo de justicia, trono de sabiduría...” no quiere abrir los ojos para no ver la cara del diablo, porque está segura de que es él que viene a tentarla de nuevo. “Rosa mística, torre de David, torre de marfil, casa de oro, arca de la alianza...Nota una respiración en su oreja y algo duro entre sus nalgas a la vez que una mano le toca ahí abajo. La niña sigue rezando con los ojos bien apretados y se hace un ovillo pero el diablo sigue ahí, tentándola. “Madre amable, madre admirable, madre del buen consejo, madre del creador, madre del salvador....Siente un líquido que se escurre por su oreja y una respiración  entrecortada a la vez que un olor fétido le llega a la nariz. De pronto se acuerda del crucifijo que está debajo de la almohada, mete la mano y la mueve hasta que lo encuentra, lo coge y haciendo un gran esfuerzo lo clava en lo que quiera que sea lo que tiene encima de su oreja a la vez que pega un grito.

   La luz se enciende y la abuela aparece en la puerta, paralizada al contemplar a su hijo, con el crucifijo clavado en el cuello, encima de su nieta.
CHARO CORTES 3-2-14 


Colaborador de Octubre en LDU 2014:


CHARO CORTES


Quiero agradecer a Charo por el aporte al especial Octubre en LDU y por siempre confiar, tu prolífico trabajo, en este sitio (que me ayudas a enriquecer con tus letras).




Informo a los lectores que su sitio se llama:


Estuvo nominado al Premio B en la última edición. Obviamente invito a todos a visitar su blog personal, donde encontrarán muchos relatos con diversas temáticas pero con la eficacia y fluidez del talento narrativo que a Charo la caracteriza.
También les cuento que tuve el gratísimo honor de recibir su antología de relatos “También hay caballos blancos” y anunciar que muy pronto estaremos realizando un mes especial, donde el eje central serán las entrevistas “Disparar en todos los sentidos”.
Pueden adquirir su ejemplar de "También hay caballos blancos" (altamente recomendable) en Amazon, aquí el enlace: 





8 comentarios :

Teresa Oteo dijo...

Fuerte e impactante tu relato.
Al final el crucifijo la protegió de lo que los rezos dudo mucho que la hubieran salvado.

Bien por Inesita!!!

Charo genial, como siempre!!

Besos!

G a b y* dijo...

Genial como siempre Charo! Un relato que se recrea en una atmósfera densa, donde el pecado y el demonio parece estar sobrevolando el aire, con el intento continuo de ahuyentarlo a base de rezos. Generalmente lo oscuro y perverso no viene de la mano de algo invisible, si no de lo más cercano, palpable y humano.
El final, es lo que quita el último suspiro: alivia y horroriza a la vez. Al fin de cuentas, como dice Tere, el crucifijo terminó siendo la salvación. Siempre un gusto leerte.
Besos!
Gaby*

Yessy kan dijo...

!Que escalofriante relato!
Es muy impactante el final. Menos mal que la chiquilla guardo el crucifijo bajo la almohada, para liberarse de ese monstruo. Terrorífico aporte para el mes de octubre. =)
Besos

Loquita Diplomada dijo...

Impactante tu relato Charo!
Me imagino esa niña, asustada, temerosa y al final el diablo no era más que ese asqueroso hombre.
Muy bueno, mantuviste la tensión hasta el punto final.

Un beso!

José Vte. dijo...

Muy bueno este relato Charo. Aterrador como vas describiendo el miedo de la niña y el constante recurso al rezo que va salpicando la historia, creando todavía más incertidumbre.
El crucifijo al final fue su liberación.

Un abrazo

Charo dijo...

Gracias por vuestros comentarios chicos! Y gracias Luis por la preciosa entrada que me has montado! Siempre es un placer participar en tu blog en el mes de Octubre, que se va convirtiendo en un punto de referencia para los amantes del terror!
Besos

Sindel dijo...

Un relato fuerte, dónde a pesar de los rezos en el ambiente habitan los pecados. Tiene un tono denso que va llevando a un final por suerte justo.
El diablo estaba en la casa, y nadie lo había visto hasta que lo develó el crucifijo.
Excelente Charo, te felicito!
Un beso enorme.

Judith dijo...

Que horrible , la verdad que ese tipo de situaciones no me gusta y menos tratándose de niños, me da mas asco que terror y lamentablemente ocurren cosas así, pero igualmente esta muy bien logrado.
Besos.