Mi blog nominado en la Blogoteca

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Agradezco calificar

sábado, 31 de diciembre de 2011

Otro año más


Feliz 2012, que el próximo año nos encuentre juntos y que explote de creatividad.
Mis sinceros deseos para todos ustedes y gracias por pasar por Letra Digital Uruguay. Espero que sigan naciendo ideas que los transporten al universo que los invito a crear.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Mi árbol en navidad. por Luis Bernardo Rodríguez

Mi árbol en navidad.


 Cuando era niño, solamente, me limitaba a observar  el momento en que armaban el árbol navideño. Quizás, inconscientemente, sabía que cuando fuera adulto tendría el mío y lo decoraría a mi antojo.

domingo, 18 de diciembre de 2011

En esta casa no se habla más de política. Publicación en Falsaria

"En esta casa no se habla más de política "
El puño encrestado y reumático de la anciana, se alzaba como reclamando un lugar en la discusión.

Se encontraba al borde de la senilidad, muchos años de historia cargaba en su cuerpo degradado; dos de sus hijos había enterrado y la misma procesión supo llevar con solemnidad inquebrantable, cuando su inseparable hombre murió. Observó dos dictaduras desde su perspectiva práctica de hogar, acompañó con sus plegarias nocturnas a un par de santos pontífices, nunca se sintió manchada ni objeto de rumor de las mujeres del barrio, que entre escobas y baldes se ponían al día con los eventuales escándalos y, proseguían con la limpieza de la acera.
Con su esposo e hijos siempre vivieron al día, pagaban sus deudas y se inculcaron como premisa; que el buen pagador siempre tiene crédito y que las deudas, como la amistad, son llevaderas si las cuentas son claras, inmaculadas.

Muchas reuniones familiares llenaron sus días, pero siempre recordó aquella navidad cuando tenía ocho años. En la actualidad se le llamarían un trauma sin resolver, pero lo cierto es que repetía en sueños, la discusión, los gritos e insultos, todo el dolor que el resentimiento obligó a un distanciamiento durante un tiempo, de los integrantes de aquella numerosa familia que celebraban siempre que podían, el valor de estar juntos.
La mayoría de las casas por esos tiempos eran enormes; con tantas habitaciones para limpiar, amplios salones que albergaban numerosos invitados y cocinas inmensas para alimentar legiones de bocas. Un hogar así, no pertenecía exclusivamente a familias de ilustre abolengo, en este caso el terreno donde se edificó el caserón, fue comprado con grandes esfuerzos, basado en privaciones y conducta austera.

En la navidad que más dolió, coincidieron en la asistencia los cuarenta y ocho integrantes de la familia incluidos los niños, que fueron depositados en otra mesa, un poco alejados del universo donde los adultos conversaban con una verborragia exultante, llenaban las copas y vasos para beber sin escrúpulos, una licencia que el evento permitía.
La niña no pudo contener un grito de alegría cuando vio llegar a su tío. Lo admiraba por ser el más joven, siempre dispuesto a sonreír y lleno de trucos de magia que la sorprendía; rosas que salían de la delicada oreja de la pequeña y que eran obsequiadas llenándola de elogios, como corresponde a una princesa, así la titulaba cuando el tío le prestaba su atención.
Este hombre siempre proclive a la elocuencia, no dejo pasar ningún momento para lucirse en la oratoria; adosar el humor exacto en sus observaciones, motivado en la galantería con las mujeres de la casa, siendo estas las tías viejas, feas sobrinas o las recatadas cuñadas. Desde su llegada hasta el comienzo de la discusión (con el mayor de esos nueve hermanos), fue el centro de atención; el que proponía juegos, tópicos para el cotilleo o los elogios de los aperitivos servidos y que el resto de la familia seguía sus apuntes, cierto es que también era objeto de burla y solapadas críticas por su bohemia y despreocupada forma de vivir.
La atmósfera de júbilo se ensombreció, cuando se instaló en la charla las visiones que los hombres tenían de la situación del país. El advenimiento de un político que la historia lo juzgaría como dictador y la mano dura que caería en la población durante casi veinte años. Por aquellos años este caudillo levantaba un gran clamor entre las masas, pero sus ideas que en realidad el vulgo desconocía, habían sido insinuadas en algún que otro discurso oscuro. Los que sentían la victoria inevitable de este hombre, estaban alarmados y veían el futuro demasiado caótico, para revertirlo. Entre los que representaban la oposición se encontraba el tío que era el alma de la fiesta, pero se mantenía al margen de la discusión, ya que la mayoría en esa víspera de Nochebuena, veían al político como el líder que el país necesitaba.
- ¡A mí nadie me llama ignorante!-. Fue el estruendo que precipitó la cadena de insultos que se propinaron los hermanos, cada palabra abrían heridas irreversibles, la miseria con la que se arrojaban era de una tristeza patética. En aquel muladar familiar, surgió un vórtice de injurias, que manchaba a cada integrante sin discriminación.
Como pasquines anónimos entre el griterío, se insinuó algún detalle íntimo, cierta infidelidad que zanjaría totalmente la relación entre los hermanos, otra voz más fuerte se alzó entre el gallinero envilecido. La voz patriarcal terminó la airada disputa; – ¡En esta casa no se habla más de política, carajo!-.
Ambos hermanos salen para finalizar el rencor que se desató, cierran con fuerza portentosa, hasta casi desamurar la puerta de entrada. Luego se escuchan los gritos y todos los hombres salen a ver, como se desangra el menor y más alegre de los hermanos, el alma de la fiesta estaba transitando las agonías de la muerte.
Algunas mujeres se llevan las manos a la caras, en señal de vergüenza, miedo o culpa, otras quieren corren al lugar donde el cuerpo se encuentra y son interceptadas por brazos fuertes que las detienen. La niña llora desconsoladamente porque intuye todo pero no pudo decir, ni hacer absolutamente nada.

Los años pasarían, el inevitable distanciamiento que enfría la memoria, efectuaría el milagro de la reconciliación sin mediar palabras, la niña que sufrió, continuó envejeciendo como el sillón que ahora ocupa, ella parece estática bajo un autismo de vejez.
La anciana de repente recobra el fuego en los ojos, que aumenta como el volumen en la velada, un chiste mal entendido enciende la pólvora de la envidia y la terquedad. La vieja no puede entender internamente; como estas nuevas mujeres hablan por encima de los hombres, como dejan que sus pequeñas hijas intervengan en las conversaciones de gente grande, con una impunidad inusitada para ella. Si hace setenta y ocho años atrás hubiera emitido el mínimo comentario, cualquier de sus mayores la hubiera censurado y su mejilla habría pagado su intromisión.
Tampoco comprende esos atuendos tan ajustados, tan livianos e impúdicos, que su mente de intermitencia entre la lucidez y el absurdo no le permite aceptar. Se acomoda en el sillón con nerviosismo y agilidad, como si fuera a saltar, su artritis parece olvidada, está excitada ante los nuevos gritos, que son ecos del pasado, como una historia que siempre esperó y tenía la certeza que se repetiría.

Ahora desde su habitual rincón, levanta las articulaciones cansadas; quiere participar, defender, discutir, ganar su lugar en la familia, establecer la paz o desatar la guerra, nuevamente queda por fuera, aquella niña que no podía hablar vive su segunda oportunidad, pero le llega encontrándola muy vieja para que la escuchen y morirá con esa cuenta pendiente.

Adiós, Falsaria... jejeje

martes, 13 de diciembre de 2011

"A cualquier hora" por Luis Bernardo Rodríguez

A cualquier hora



2:02 am

 La noche hace muchas invitaciones como; liberarnos, asumirnos, encontrarnos. 
 En su oscuridad también pueden surgir engaños y tragedias, tan crueles como inesperadas.
 La noche se tiñe de rojo en un barrio de esta ciudad. Luce fresca la sangre que brota, lentamente, formando un pequeño charco en el suelo, donde yace el cuerpo del joven que va apagándose. Los diminutos ríos provenientes de la cabeza del muchacho, se bifurcan y aumentan el caudal que luce atroz ante los ojos sorprendidos de los que presencian la escena .

1:19 am

 Alvaro Ruíz como de costumbre apaga el televisor, luego de ver la última entrega informativa. Al igual que Alvaro Ruíz, las imágenes se volvieron rutinarias en los noticieros. Son las consecuencias de la inseguridad que (cómodamente instalada) rodea a la comunidad. Al borde de la teatralidad las crónicas policiales hacen alarde y repasan: los atracos, los asesinatos, secuestros express, los copamientos y otros actos delictivos que acompañan los minutos previos al merecido descanso reparador de todos los televidentes.

martes, 6 de diciembre de 2011

En construcción "A cualquier hora" relato

A cualquier hora

1:45am

La noche hace muchas invitaciones, como liberarnos, asumirnos, encontrarnos. En su oscuridad también pueden surgir engaños y tragedias, tan crueles como inesperadas.
La noche se tiñe de rojo en un barrio de esta ciudad. La sangre que brota, lentamente, formando un pequeño charco en el suelo. Yace el cuerpo del joven que va apagándose. Los diminutos ríos provenientes de la cabeza del muchacho, se bifurcan y aumentan el caudal que luce atroz ante los ojos sorprendidos de los que presencian la escena...


Estoy escribiendo un relato que muy pronto voy a publicar aquí en el blog. Como hace tiempo que no comparto nada nuevo, me pareció interesante adelantar algo y sondear las opiniones que pueda generar y así mejorar lo que estoy construyendo. Los espero como siempre y son bienvenidos a visitar el blog y colaborar, saludos.

lunes, 21 de noviembre de 2011

I Concurso Falsaria de narrativa


FALSARIA Red social para escritores


Les invito a conocer está propuesta de certamen literario.
Existen unos requisitos para participar, les dejo toda la información en el siguiente enlace http://www.falsaria.com/concurso-literario/


Les deseo mucha suerte y mis mejores pensamientos a los que se ilusionan, cada vez que envían su obra a un nuevo concurso. Muchos éxitos; a leer, crear y sobre todo corregir una y otra vez...

También les dejo dos enlaces de sitios que actualizan concursos literarios (en especial aquellos que se pueden enviar vía correo electrónico)
http://www.guiadeconcursos.com/concursosliterarios/
http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/-concursos-por-email-

sábado, 19 de noviembre de 2011

Colaboración: Horror frente al espejo por. Carlos Tizoc Zaragoza / México

Horror frente al espejo
Dedicado especialmente a Dadiana 
donde quiera que estés, tú sabes porque, vaya que lo sabes… 


 


Su mamá de antemano sabía la respuesta; sin embargo, aun así la llamó para invitarla a cenar. Eran apenas las siete de la noche, aún no se obscurecía del todo, pero ella le gritó que no tenía hambre y se encerró de un portazo en su cuarto. Su mamá sólo alcanzó a mover la cabeza en silencio, de un lado a otro, reprochándose la falta de carácter… 
Era viernes; sin embargo se sentía demasiado débil como para ir al cine con sus amigas. 
Arrastrando los pies se dirigió al baño, se miró en el espejo y con un esfuerzo atroz se desinfectó la herida del pómulo derecho. Tenía miedo que su madre la viera en ese estado 
tan horrendo; porque las preguntas no dejarían de sonar hasta encontrar la respuesta correcta.  
Hoy no fue la primera, pero sí la caída más dolorosa. En otras ocasiones había tenido la fortuna de desmayarse sentada, o bien, en los brazos de Alberto, su novio. Pero en esta ocasión la sorprendió bajando las escaleras del condominio. Para su buena fortuna, sólo recorrió los últimos tres escalones antes de impactar el rostro contra el concreto. 

Al terminar de la limpieza en su cara, levantó la tapa del inodoro y se inclinó sobre él; pero no vomitó nada. No había nada que vomitar. Se puso ropa cómoda y se metió mareada en la cama. Pensó en su mamá, pero no en lo que hizo de cenar. El hecho de pensar en comida le provocaba repulsión. Sabía que el asco no era producto de un embarazo, pero prefirió creer que sí. También sabía que estaba llegando al límite permitido de resistencia en su cuerpo, pero no sabía cómo parar. Cuando al fin anocheció, no supo si el sueño la venció o un desmayó la poseyó. 
Aquella noche soñó con sus dos hermanos y su madre en un día de campo, con el perro jugando y el viento corriendo a placer bajo el sol. Una vez más como en tantas otras 
ocasiones: se miró en sus sueños comer a placer, sin remordimientos ni culpa. Como ansiaba inconscientemente poder hacerlo fuera de ellos. 
Un piso abajo, su madre consternada pactaba a escondidas una cita con el especialista para el sábado a medio día, no podía postergar más el castigo que se estaba infringiendo 
su hija. Sólo rogo por qué no fuera demasiado tarde. 
Pasada la media noche, el dolor del tórax contrayéndose y el crujir de sus entrañas la volvieron en sí. No intentó prender la luz ni levantarse. El dolor se lo impedía abruptamente. Pasó sus manos sobre su estómago, mientras cerraba los ojos para mitigar un poco el dolor, pero no fue suficiente. Sólo la espesa noche fue mudo testigo del terrible calvario que estaba sufriendo. Por un momento creyó dentro de su obtuso cerebro que un vaso de agua calmaría a sus intolerantes tripas. — ¡Qué terrible error!—. Si no resultaba, siempre estaba la solución forzada en el cajón del escritorio, guardada bajo llave.  
Sintió como las fuerzas abandonaban su cuerpo, mientras el sudor helado surcaba la frente hirviendo. Pero gracias a un esfuerzo sobrehumano se incorporó, apoyándose de los brazos, giró el tronco y movió sus extremidades inferiores, de manera que ésta quedó sentada del lado derecho de la cama. Gestos sublimes de dolor adornaban un rostro anguloso dentro de la noche. Sin opacar del todo la belleza que éste desprendía, aún... Se levantó con más inercia que con ganas, tambaleándose, se dirigió al baño de la recámara, encendió la luz mientras cerraba la puerta. Encorvada en todo momento mientras un brazo le cubría el escuálido abdomen, colocó el vaso y abrió la llave, en lo que éste se llenaba, se miró en el espejo más anémica que adolorida. No dejó llenar el vaso y lo bebió todo con precipitación. Nuevamente colocó el vaso y nuevamente abrió la llave; esta vez dejó que se llenara y lo bebió una vez más desesperadamente. Sus tripas le exigían a 
retorcijones alimento sólido, pero no las complació. No pensó en hacerlo. Se limpió con la toalla la boca y miró por primera vez en el espejo sus labios delgados descarnados, pero no se alarmó.  
Se encaminó hacia la recámara con un poco de agua en el vaso, apagó la luz y encendió la de la recámara. Se acercó y abrió la puerta del clóset. Al hacerlo, se miró de frente al 
espejo, mientras su cabeza se inclinó sin desearlo al lado derecho. Recorrió con la mirada su cuerpo y lo vio estropeado, se miró a los ojos con la mirada triste. Pero así se gustaba. 
Le dió un sorbo más al vaso de agua hasta que sació su “hambre”. Miró en el espejo, el reflejo de aquella mano que sujetaba el vaso. No comprendió de donde obtenía las 
fuerzas necesarias para sujetarlo. Recorrió con la mirada su propio brazo esquelético sin alterarse, hasta que no soportó más y lo soltó. Bajó despacio la mirada hacia sus pies descalzos; miro sus descarnados dedos y su empeine huesudo. Pero se sorprendió más por los vidrios rotos. Alzo la mirada, se miró de frente al espejo y a los ojos sin miedo. 
Sabía que algo estaba mal desde hace varias semanas, pero no podía detenerlo. — ¡No estaba en sus manos hacerlo! 
Se quitó la playera sin dudarlo, seguido del bóxer, el sostén y finalmente las pantis. De cada prenda que se iba desprendiendo, hizo una reverencia viéndose al espejo.  
Cuadro de Botero
Cuando al fin se contempló desnuda, con la mirada extraviada, se miró fijamente, meticulosamente. Sabía que no había carne donde tendría que haber, pero se sintió gorda y se odió eternamente por permitirse que eso le pasara a su cuerpo.  
A partir de mañana entraría a una nueva dieta —pensó—. La cual comprendería: medio vaso de leche en el cereal de la mañana, sin pan de dulce. Dos vasos de agua en la comida 
acompañados de una manzana, quizás, con un trozo de verdura verde, tal vez también un trozo de pan integral, pero muy pequeño, y para la  cena dos vasos más de agua 
acompañados de media manzana. —Agua natural, pues tenía que evitar los azúcares—. Además de duplicar la dosis de pastillas para adelgazar; ahora tomaría una en la mañana y 
otra en la cena. Asintió con la cabeza al terminar el plan de la nueva dieta. 
Su mirada desfallecida, sus ojos sobresaltados ahogados, sus pómulos descarnados y sus dientes pronunciados. La igualaban más a un esqueleto andante que a una joven de 17 
años.  Se miró en el espejo. Parpadeó mientras recorría su descarnada figura de arriba hacia abajo. Se detuvo en su pecho marchito que asemejaban un par de pellejos colgantes sin carne, tendidos sin forma. Los palpó con sus manos esqueléticas, los levantó, se miró a los 
ojos y por primera vez desde hace tres semanas una lágrima surcó su mejilla evaporada. 
Continuó bajando la mirada, observando con detalle la piel demacrada, estirada, pegada a su caja torácica, luego sus costillas sin carne. Suspiró melancólica mientras continuaba 
observando su cuerpo. Llegó hasta donde dos grandes y puntiagudos huesos salientes a cada extremo anunciaban la cadera, pero no se detuvo. Continuó recorriendo su cuerpo 
reflejado en el espejo, pasando por las piernas (o  lo que quedaba de ellas), luego las pantorrillas, hasta terminar en los huesudos dedos  del pie. Cerró los ojos sin moverse, 
para no verse más.  
No le gustó ver su cuerpo en ese estado tan famélico. Pero sabía que era producto de su irresponsabilidad. 
Levantó la mirada triste y se miró persistentemente en el espejo. No podía ocultarse a sí misma la infinita indiferencia que tuvo para su cuerpo. El creer en las revistas de moda 
que ser delgada era ser la más bella. En el creer que ser esbelta era tener a miles de hombres cortejándola. El ver en la televisión las miles de jovencitas triunfantes con la 
figura perfecta…  
Se llevó ambas manos al rostro desfallecido, no quería seguir mirando el rastrojo humano que había hecho de su cuerpo. Lloró inconsolablemente en silencio frente al espejo, 
reflejando una silueta marchita, descarnada, un esqueleto andante forrado en piel blancuzca. Tarde se dio cuenta que ese mundo era irreal, pero cayó en la trampa. No podía seguir ocultando su cuerpo, no podía seguir engañándose, ya no podía engañar a nadie más. Era imposible seguir ocultando que necesitaba ayuda.  
Dio un paso hacia atrás mientras se contemplaba desgraciada. Un gesto sublime de dolor se reflejo en el espejo. Bajó la mirada espaciadamente y contempló cómo había sucumbido ante los vidrios rotos del vaso. No se espantó; pero el espejo reflejó su talón izquierdo vaciarse de sangre perezosamente.  
Sin fuerzas, intentó caminar hacia la cómoda para darse atención, pero su pierna sana la desplomó de un solo tajo. Un sonido hueco se escuchó cuando su cabeza golpeó el piso, 
sin alcanzar a salir por las rendijas del marco de la puerta.  
Una hora después, volvió en sí.  
No alcanzó a distinguir por sí misma. Sólo hasta que se vio reflejada en el espejo como yacía postrada en el piso, con un par de vidrios agudos incrustados entre sus costillas, escupiendo a borbotones su anémica sangre, formando un gran charco tibio de líquido rojo. Sólo hasta entonces intentó alarmarse. Pero para ese momento ya se encontraba 
bastante débil como para pretenderlo. 
Se miró temerosa en el espejo mientras gritaba infructuosamente sin aliento. Pero el auxilio no llegó a la recámara de su madre. La ayuda, sin saberlo ella, llegaría hasta el sábado a medio día.  
Cada vez que intentaba tomar aire para gritar, advirtió como brotaba con mayor fluidez la sangre hacia afuera. No supo si se impuso el miedo  a desangrase, o ver su rostro descarnado muriendo. Ya no intentó moverse, ya no había las fuerzas necesarias para hacerlo. Sólo se limitó a contemplar su cuerpo arruinado desangrarse en el espejo.  
Sólo un segundo antes de morir, observó su rostro. Miró sus lindos ojos verdes adornados por un par de ojeras cadavéricas demacradas, la piel amarillenta anémica de sus mejillas enfundadas a los pómulos y a las mandíbulas angulosas de su evaporado rostro, sus labios 
delgados descarnados y su cuerpo inmovilizado por la sangre que desprendía agitadamente. 
La bruma se apoderaba sin remordimientos de su insolvente cuerpo. Dentro de su irreal espejismo; se alcanzó a ver sexy… A sus ojos, por un instante todo era perfecto. Hasta que un parpadeo involuntario limpio sus retinas malgastadas. Su rostro cambió, se miró ¡exaltada!, ¡furiosa! Un pliegue de carne bajo la barbilla alteró su agónica muerte. Se odió intensamente por permitir tal monstruosidad.  
Aún había remedio —pensó—. Trató de ayudarse a ver linda y movió la cabeza hacia atrás; más y más hasta estirarla lo suficiente; más y más, hasta que desapareció. Se cercioró una vez más antes de morir que no hubiese ese pedazo de carne bajo el mentón en el cuello, 
que no hubiese carnosidad, que no hubiese esa pavorosa papada. Sabía que iba a morir y deseaba hacerlo lo más sensual posible. (El espejo, sin miedo, sólo se limitó a reflejar en silencio lo que tenía enfrente, como mudo testigo). Sólo entonces, con una sonrisa retraída en los labios, murió orgullosa de su escultural figura.  


Sobre el autor:
 Escritor Mexicano, ha publicado varios de sus relatos en distintas publicaciones locales. Pueden contactar con él mediante su perfil en Facebook, en el siguiente enlace:

http://www.facebook.com/profile.php?id=100000600641698


Espero que dejen sus comentarios, impresiones (en la opciones; excelente, me gustó, perdí tiempo) que se ven al final del relato. También pueden dejar sus +1 para apoyar las colaboraciones y el contenido del blog, recuerden que de esto vive cualquier espacio que intenta difundir nuevos autores. 
Gracias por visitar y el apoyo que pueden brindar a Letra Digital Uruguay es la difusión, usen sus herramientas favoritas y un abrazo a todos.



lunes, 7 de noviembre de 2011

Colaboración: Te veo pasar por Reinaldo Bustillo Cuevas

TE VEO PASAR


Te veo pasar y no te digo nada,
no podría aunque lo quiera retenerte,
vas con tu cántaro de amores
a saciar urgencias diferentes.
Vestida con sonrisas glaucas
y con tu pelo alegre,

miércoles, 26 de octubre de 2011

TERROR EN PRIMERA PERSONA por Luis Bernardo Rodríguez



Terror en primera persona
Relato en 2.0 

 Hay ciertos géneros que son de por sí atractivos, por ejemplo, aquellos relatos que le pertenecen al misterio.
Quiero confesarles algo que realmente me causa cierto temor este miedo que de vez en cuando crece, en especial por las noches, es mi casa.
Desde que empecé a crear relatos, siempre me sentí cómodo escribiendo y es lo que adoro hacer, cuando tengo tiempo, claro. Obviamente, nació esta fascinación por hilvanar palabras gracias a la lectura y esta se la debo a mi padre. Cuando lo veía ensimismado en aquellas novelas cortas de los géneros western y policiales, su distracción me llamaba peculiarmente la atención. No me interesa hacer ninguna valoración literaria; era su lectura y sus momentos de evasión, como era el mío observarlo; y es que, de esta fascinación nace mi entretenimiento.

Pues bien, en este caso quiero contarles una historia, de la cual me gustaría ser el protagonista pero sin profundizar en mi perfil psicológico, (detalles intrascendentes), es decir, aburrirlos. Deseo escribir algo sobre mí, o mejor dicho, contar algo ajeno y estar representado. Aunque me pregunto si a mis hipotéticos lectores les interesaría. Esta interrogante es, quizás, el inicio de un fracaso por lo que dudo si mantendré algún interés en dar a conocer el contenido de este archivo.

Hace dos años que me mudé a este lugar, siento cierto rechazo al denominarlo hogar, probablemente, por no haber formado familia todavía, no lo sé. Lo cierto es que vengo experimentando unos fenómenos un tanto particulares.
Si tengo que decir algo de mí, diría que no me considero supersticioso. Soy incrédulo por convicción y no mostraría, por ejemplo las siguientes fotos.

lunes, 24 de octubre de 2011

Colaboración "No importaba" por El Eterno antagonista

Comentarios, dejar impresiones o hacerse seguidor 
de los blog mediante cuenta google, ayudan a sus autores 
y no toma más que un par de minutos.



NO IMPORTABA / EL ETERNO ANTAGONISTA
      Eran las dos de la madrugada en punto cuando Gerardo salió. Atrás había dejado a Soledad, su esposa, que le balbuceó algo que no entendió, pero que quiso pensar que fue “cuídate mucho” o algo así. Le dejó la almohada a su lado para que no se sintiera sola; no le gustaba salir sin ella, pero tenía que trabajar, y partió.


    El frío quemante de la calle mojada le golpeó el rostro como una bofetada. No había nadie afuera, la ciudad dormía en un profundo sopor, sólo el eco de sus pasos sobre el pavimento rompían el silencio sepulcral. Se tapó la boca con una bufanda para que el vapor de su respiración no le nublara la vista, y caminó apurado las eternas cuadras que lo separaban de la casa de su jefe, sólo un par de borrachos se cruzó en su camino y se burló de él, pero no le importaba, sólo los ignoró.

jueves, 6 de octubre de 2011

Relato: La Escalera por Luis Bernardo Rodríguez

sonreirán, de cierta manera…
Yo no sabré dónde meterme…
Tú estarás lejos… Lloraré…
Y hasta es posible que me muera… 

Guillaume Apollinaire - "Caligramas"







Apoya
la sudorosa
mano en la baranda,
coloca con decisión un pie
para comenzar el ascenso hacia
su hogar. Observa la escalera, desde
su perspectiva, como algo infinito y cruel.

Milton Segovia nunca imaginó, cuánto lo alteraría, el inesperado mensaje de texto de su esposa.
A punto de marcar la entrada en su trabajo, el móvil suena advirtiendo el mensaje. Leyó inicialmente, con indiferencia, los caracteres en la pantalla: Sí, veníte. Mi marido ya se fue.

lunes, 3 de octubre de 2011

Lumosity

¿Vamos hacer ejercicios?
Bueno, empecemos por el cerebro...


¿Sabía usted que el cerebro humano se vuelve más lento alrededor de los 30 años? La buena noticia es que lo puede acelerar y mejorar hasta las habilidades cognitivas más básicas a cualquier edad. Mantenga el mejor rendimiento cerebral con Lumosity, un programa de entrenamiento cerebral a base de juegos y ejercicios cerebrales agradables desarrollados por algunos de los mejores neurocientíficos estadounidenses.
Los usuarios de Lumosity han experimentado:
  • Una cognición más clara y rápida
  • Una mejoría en la memoria de los apellidos, números, instrucciones, etcétera
  • Aumentos en la agudeza mental y la conciencia
  • Un mejor estado de ánimo
  • Una concentración mejor al trabajar o al conducir
Pronto, listo y ya


Aclaro que esto no es publicidad, de hecho, no obtengo rédito económico por esto. Simplemente, es una página que visité. 


Las suscripción es solo por 4 días, luego tiene un costo.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Micro Relato "Conspiraciones recurrentes"

Conspiraciones recurrentes.

La figura se mueve entre la vegetación. Espía el entrono para no ser descubierto, y le pregunta al que va a su encuentro: -¿Qué planeas hacer?

viernes, 16 de septiembre de 2011

Relato: Sobre el montaje por Luis B. Rodríguez

SOBRE EL MONTAJE
Hoy todos pueden lograr una interesante fotografía; en las manos de casi todo el mundo se encuentra una cámara capaz de lograr ese registro, que puede llevarlos a un póstumo reconocimiento, al menos colateralmente.
Abundan teléfonos móviles con óptima definición, o cámaras de alta calidad de imagen equivalentes a una profesional, pero convengamos que allende de toda tecnología ofrecida por la modernidad, ese momento indeleble del que no huye nadie y, se transforma en recuerdo colectivo, parte de la memoria global, es propiedad única (como un don ofrecido al que se encuentra en la intersección perfecta de tiempo y espacio, es decir; “estar en el lugar preciso y, a la hora exacta”) del ojo adiestrado en buscar o encontrar esa fortuita instancia.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Umberto Eco desvela sus secretos

viernes, 19 de agosto de 2011

Colaboración: "Las noches sin Lucía" por Natalia Larrosa




De noche, cuando los pabilos se apagaban y las noctilucas parecían encenderse, ella revivía. Le gustaba caminar por la playa descalza, en soledad, emulando el contornear de las débiles olas que unas y otras golpeaban en aquel rancho soso de madera.
No sé si era su vestido blanco y largo el que me llamaba la atención o lo impune que parecía al andar siempre sola, solita, ermitaña.
En ocasiones sus pasos se perdían en la arena fresca; otras veces me hubieran permitido seguirlos, pero como nunca fui un buen detective, prefería no jactarme de mi valiosa perseverancia y decidí esperar, esperar un prodigio de aquel hecho tan natural que a nadie más que a mí sorprendía tanto, supongo.
¿Hacia dónde va?, ¿por qué no se detiene?, ¿qué insistente rutina la subyuga tanto como para permitirse cautivar mis noches de insomnio?
Fueron dos, tres, cuatro, cincuenta noches seguidas…sí, es verdad, tal vez sin cuenta. Caminaba por la arena y su cabello largo bailaba con la brisa, mientras que una flor distinta cada velada, parecía perderse en aquella mata de pelo. A veces se extraviaba en la bruma del horizonte. Siempre me dio la espalda. Creo que nunca quise ver su rostro.
Pero aquella madrugada había aterrizado en mi calendario de prisa, de golpe, confundida; maldita noche arrogante. No fue mi mejor día. Sobrevino la soberbia oscuridad y quise cambiar mi suerte develando aquel sortilegio. ¡Verónica diría que lo predijo mi horóscopo!
Esperé como una fiera agazapada que pasara ella, lo deseaba con fervor, con ansia, sin disimulo, sin prejuicios. Y así la seguí, caminado detrás de su vestido blanco en esa noche de verano.
Caminamos diez; quince minutos más.
Llegó hasta aquel lugar.
Sumergió sus delicados pies descalzos en el agua.
Tomó la flor que adornaba su cabello, la arrojó al mar y dedicó una plegaria a la pequeña Lucía.   

Bio de la autora: 

Natalia Larrosa es periodista y locutora en varios medios de comunicación del Uruguay. Además ejerce la docencia en el área del lenguaje. Muchas gracias por colaborar en Letra Digital Uruguay y dejen sus impresiones y comentario. La pueden escuchar en Fm Latina http://www.fmlatina.com.uy/web/programacion.php en el programa Expreso Latino. 

lunes, 15 de agosto de 2011

Relato: "Comodines Negros" por Luis Bernardo Rodríguez

Comodines negros
Comodines negros

Por. Luis Bernardo Rodríguez

En el canal setenta y dos del cable no se ve nada interesante, solo la aburrida señal que promociona los otros canales, sus horarios y el silencio. Ni siquiera son capaces de amenizar la inocua transmisión con algo de música.
Obviamente, es una opción descartable para la madrugada de un fin de semana, pero de todas formas, ese sábado el canal setenta y dos nos acompañaba con su tenue luminosidad en el comedor.

sábado, 13 de agosto de 2011

Relato: Crónica denigrante

CRÓNICA DENIGRANTE











Milton Segovia fue el hombre más odiado, por todos aquellos que leyeron los titulares
de varios periódicos, pero apenas por una semana. El fervor de la investigación del caso
llegaba a su apogeo, cuando las nuevas noticias acerca del desfalco económico que el
país estaba sufriendo, aparecieron. Era la fuga más impresionante de capital que junto a
los banqueros huían, de la exposición mediática y del territorio, hacia lugares menos
hostiles. Entonces, toda aquella indignación que se había despertado, se trasladó hacia
otro objetivo.

miércoles, 3 de agosto de 2011

La espera y la impaciencia

http://accarmenmartingaite.blogspot.com/2011/08/la-espera-de-los-impacientes.html
Un relato nacido desde la impaciencia de los que esperan. La esperanza de encontrar tu nombre en una lista de finalistas, alguna señal que te invita a seguir, que te restituya de los fracasos que le ganan en cantidad a los éxitos.
Todos esperamos algo, pronto vendrá, desesperarse es un pecado porque niega la esperanza, que es la salvación...

jueves, 14 de julio de 2011

Herramientas para escritores

Esta simpática oveja es el ícono de Pdf24.org

En esta página puedes convertir tus textos de word a pdf, que tanto se exigen en los concurso literarios de la web y para publicar en algunas redes para escritores, realmente fácil de usar, se recibe el resultado en tu correo electrónico y listo para compartir tu obra.

sábado, 25 de junio de 2011

Otros enlaces de Kassfinol, autora venezolana y amiga de Letra digital Uruguay

LIBRO #2: ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA. Autora: KASSFINOLAquí llega esta segunda entrada, con el link de la segunda entrega "Entre el cielo y la tierra" de su trilogía INVOCACIÓN.
Una fresca e intensa mirada fantástica, un verdadera invitación a deleitarse y emocionarse con los personajes, de esta trilogía. Lectura adictiva y accesible para toda clase de lectores.

viernes, 24 de junio de 2011

Entre el infierno y la tierra, novela de Kassfinol


" Entre el infierno y la tierra" es un inicio altamente recomendable, para todos aquellos lectores que disfrutan de novelas románticas y de aventuras,
la autora venezolana que escribe bajo el seudónimo de Kassfinol, nos presenta la primera entrega de su trilogía INVOCACIÓN.

lunes, 20 de junio de 2011

"Luis" por Enrique Gabriel Figueredo. Montevideo, Uruguay



  LUIS.
                                           “No se culpe a nadie de mi vida”
                                                       (Julio Cortazar)

Aun recuerdo aquella mirada pequeña,
llena de misterio y dulzura.
Por aquellos días yo trabajaba en la estación de servicio de la avenida 8 de Octubre y Larrañaga,
mi turno de noche me daba la posibilidad de conocer mucha gente,
muchos personajes que quedaron en mi memoria.
Pero hubo alguien en particular que siempre recordaré con el cariño mas grande:
Una madrugada de verano llegó un niño de unos diez años,
callado y de cuerpo delgado.

"Una Leyenda" por Karin Estefan desde Estados Unidos.

Me alimentabas tú, con esa especie de alegría inmortal
que caracteriza tu persona, y me dabas hasta satisfacerme
el alma mía, que se contagiaba de tu risa gemela,
en las noches heladas, en los perfumados días,
en los de poca ropa, y, hasta en los de hojas caídas.

lunes, 30 de mayo de 2011

Relato: Los padres ejemplares


  Entré al excusado de aquel antro, y vi al tipo recostado contra los mugrientos azulejos. Casi apoyaba los labios sobre el inodoro, lo que me revolvió el estómago, además del hedor que desprendían sus prendas cuando lo ayudé a ponerse de pie. 
Luego de intentar despabilarlo y recomponer su aspecto, lo acompañe fuera del bar. Crucé a la estación de servicio situada enfrente y compré café para ambos.  Recostados en un muro le ofrecí el vaso de cartón. Se mantuvo en silencio hasta que decidió “largar prenda”, supongo que algo del efecto de los tragos lo mantenía vulnerable para vomitar su historia.

sábado, 14 de mayo de 2011

Intenciones poéticas

Todo el tiempo es mío.

Porque el tiempo nació de nosotros,
que nos impide manejarlo,
no es premisa ni teoría.
Qué son veinte años, una tarde y
un par de siglos hacerlos en cuatro horas,
padecer un infinito segundo
y festejar un fugaz año.