EL NIÑO DE LA
CHAQUETA
DE PANA
A cargo de
Teresa Oteo
Iglesias
Laura no recordaba haber visto antes a
aquel compañero en el patio.
Jugaba en los toboganes y parecía pasar
desapercibido para los profesores, no así para aquella alumna que enseguida se
dio cuenta de que ese niño con una chaqueta de pana marrón y un pantalón corto
del mismo color no había estado nunca allí en los dos trimestres largos que
llevaban de curso.
Se acercó a él, le observó como si fuera
un espécimen por analizar y con la curiosidad natural de los niños le preguntó,
mientras los demás contemplaban atónitos el comportamiento de su amiga que
parecía estar hablando sola:
– ¿Tú eres nuevo, verdad?
–No, pero hacía mucho tiempo que no
venía, esta era mi escuela.
– ¿Y quién era tu profe? –insistió
la niña con su blanca piel, su pelo rubio recogido en una trenza de raíz y su
aspecto de resabiada.
–Mi profe se llamaba Mercedes pero ya no
está aquí, hace unos años vine a buscarla y me la llevé.
Sus compañeros de clase cada vez más
extrañados le preguntaron:
– ¿Qué haces Laura?
– ¿No lo veis? Estoy hablando con el
niño nuevo.
Y pensando que se trataba de un juego
con algún amigo imaginario no insistieron más y la dejaron sola.
La media hora de recreo trascurrió más
deprisa de lo habitual.
Sonó la sirena y antes de echar a correr
hacia su fila, la niña de la trenza le interrogó:
– ¿Quieres que juguemos mañana otra vez?
–Mañana ya no estaré aquí, pero puedes
venir conmigo, dame la mano…
Laura como hipnotizada agarró la
mano que le ofrecía el niño de la chaqueta de pana y los dos se dirigieron
juntos hacia el fondo del patio en dirección opuesta a sus compañeros mientras
su imagen se desvanecía entre la polvareda.
Los rumores sobre el extraño niño
que había visitado esa mañana el patio no tardaron en llegar a oídos del
director del centro, el que más tiempo llevaba en el colegio y el único que
conocía de primera mano la historia del alumno que hacía años había
fallecido en un desgraciado accidente en el patio de los más pequeños, el
niño llevaba una chaqueta de pana marrón cuando murió.
Nunca más volvieron a ver a Laura.
Colaborador de Octubre en LDU 2014:
Teresa Oteo Iglesias
Amiga de Letra digital Uruguay y Premio B en la segunda edición. Ha colaborado sistemáticamente en todas nuestras propuestas. Fiel a su estilo, el terror es característico en su obra. Su versatilidad queda demostrada en su otra faceta literaria, la poesía. Ha participado en varias antologías poéticas y de relatos. Sus implacables y retorcidos finales hacen de sus breves relatos, maravillosas piezas de suspenso dignas para ser leídas y sin caer en la decepción.
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Además de ser una activa colaboradora, mantengo con esta autora un sueño compartido y es su primera antología de relatos ORBIS VERBUM: un giro de compás. Este proyecto literario ha pasado por muchos cambios e intentos de promoción. He realizado varios vídeos como por ejemplo el siguiente:
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