En estos días una gran
revolución se generó ante la invasión de la nueva peste y parece que,
finalmente, es de carácter apocalíptico.
El nuevo virus se ha
fusionado en el organismo de una joven enfermera que padecía otra enfermedad
viral (que si bien estaba bajo tratamiento continuaba como portadora). Esta
suerte de mutación provocó una nueva cepa, altamente mortal y con el camino
libre en la propagación. Antes el infectado moría en el término de una semana.
Según informaron varias fuentes de prensa, el contagiado comienza con un fuerte
ataque de tos y vómitos. Luego, sus poros comienzan a sangrar y muere de forma
fulminante. También adosaron que aquellos que estén alrededor de la víctima son
altamente propensos a al contagio. No hay cura, solo contención. Desde los
gobiernos se exhortó a suspender todos eventos públicos y masivos en
concurrencia. Shoppings, cines, teatros, supermercados han cerrado sus puertas.