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jueves, 12 de noviembre de 2015

Este jueves, un relato: Mara Laira presenta Argumentos oníricos, surrealistas, etc.



Demiurgo de Hurlingham es el anfitrión de este jueves y me encantó su propuesta que consta en varias opciones para crear los aportes. En mi caso elegí la número 10:

“Un hombre tiene un jardín extraño. Se dedica a cuidar especialmente a un árbol. En ese árbol hay algo, que a lo largo de los días comienza a tomar la forma de una mujer. Que empieza a caminar en forma confusa hacia él”



LA MANSIÓN SARAVIA BLANCO


Nadie entra a la mansión de los Saravia Blanco. Se encuentra ubicada en la periferia del pueblo y a pesar de que fue muy popular en la zona, es impenetrable y lleva erguida como una majestuosa amenaza desde hace un siglo. El principal motivo de su aislamiento es su peligroso jardín.

La familia hizo su fortuna gracias a la fabricación de fertilizantes luego de la primera guerra mundial, y con poca honra monopolizó el mercado durante esas décadas. Luego, la empresa quedó en mano del último heredero hasta que finalmente sucumbió.

Alberto Saravia Blanco era la promesa para una nueva generación en la industria y para el mercado en creciente competencia. Tenía ideas nuevas y frescas que se afirmaban en su doctorado de química y concretarían las ambiciosas proyecciones de la empresa familiar.
El desgano y la apatía se instalaron luego de fallecer su esposa. Todas las aspiraciones estaban concentradas en su amada y el sueño de la gran familia, que se desmoronó con la prematura partida. Se realizó un discreto funeral y el único pedido del viudo fue que los restos se depositaran en el jardín, donde otrora la joven pareja se deleitó con mágicos atardeceres.
Durante un mes se encerró en el laboratorio, mientras la empresa comenzaba a dar las primeras pérdidas y los oportunistas saqueaban y sangraban los caudales del último heredero del prometedor imperio.
Una noche salió al jardín y sobre la tierra, donde el sueño eterno de su esposa se realizaba, volcó un líquido verde que se volvió incandescente al tocar el suelo para luego extinguirse con gradual sutileza.
Las ojeras y angustias se difuminaron  del rostro de Alberto Saravia Blanco cuando observó que un brote apareció en la tumba de su amada y supo que su plan había alcanzado el éxito.
En poco tiempo el retoño se transformó en un arbusto famélico pero a los minutos ya se apreciaba su frondosidad. Con velocidad extrema y en tan solo media hora, era un árbol que prometía seguir creciendo.
Con lágrimas en los ojos por la emoción, el jardinero fiel empezó a apreciar otro milagro. De las hojas comenzaron a emanar lágrimas, tomó una y la bebió. Desde el tronco ya se podía observar un entretejido de carne y ramas, de hojas y piel. Unos ojos más negros que la noche en la que estaban se asomaron, y los labios de corteza aparecieron entre la extraordinaria metamorfosis.
El hombre levanta la mirada ante su amada y su nueva apariencia orgánica y siente las puntiagudas ramas atravesarle el tórax. La mujer árbol lo eleva y comienza a destriparlo para que los restos sirvan de abono a sus arraigadas raíces.

La desaparición de un hombre que había desafiado en un bar a sus amigos, apostando unas cervezas a cambio de mostrar su valentía al adentrarse en la mansión, fue lo que reavivó el miedo, las supersticiones y la curiosidad.
A una joven le llegó la noticia de estos sucesos. Si nos dirigiéramos hacia el lugar,  apreciamos como baja del coche, con cámara en mano y suficiente batería para avanzar hacia la mansión Saravia Blanco.
Mara Laira es muy valiente y todos ansiarán la crónica de su nueva aventura.



Agradezco a todos los que comenten.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Contando 53 semanas: #45 Nido

Luego de un mes terrorífico, siempre es bueno recibir una palabra reconfortante. Así que me sumé a la iniciativa de Karina Avefénix Sindel para construir un significado a la palabra que propuso.  


El perfecto lugar en el mundo es donde tú estás.


Un dia
Se
Que encontraremos
Un lugar de esperanza
Solo agárrate a mi
Solo agárrate a mi
Camina bien
Una línea
Eres requerida
Esta vez
No hay nadie a quien culpar
Solo agárrate a mi

Y estoy justo a tiempo
Y los pájaros siguen cantando
Y estas justo en la línea
Y las campanas siguen sonando, ven mi amor
Y la batalla es ganada
Y las aviones siguen volando
Y estoy justo a tiempo
Y la chica sigue cantando

Camino
A través de tierras llenas
Y desolada
Tropiezo
Tropiezo
Contigo
Espero
Para nacer
De nuevo
Con el amor viene el día
Solo agárrate a mi

Ahora es el tiempo de seguir, de leer las señales
Ahora el mensaje es mandado, llevémoslo al termino final

Un día sabre que hay un lugar para nosotros




Hay más nidos que reciben vistas en Palabra de Sindel 

miércoles, 28 de octubre de 2015

Octubre en LDU 2015 (semana final): TERESA OTEO IGLESIAS



SECUELAS
LETALES

Temía la llegada de la primavera. Cada año era peor que el anterior. Mi cerebro trataba de controlar aquellos bajos instintos pero el borboteo de la sangre alterada bajo los efectos de la nueva estación era irrefrenable.
Mis deseos de matar me superaban. Nunca supe la causa de mi mal. Tenía derecho a saber que en aquella transfusión recibía la sangre de un asesino.


NO
CORRAS

No sé por qué corría  por aquellas calles desiertas en plena noche y en pijama.
Tenía la extraña sensación de que mi cuerpo estaba desapareciendo, se desmaterializaba sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo.
Pronto comprobé que se trataba de algo más que una sensación. Instintivamente había cogido el móvil y las llaves antes de salir de casa, tampoco recordaba haberlo hecho, pero era innegable que las llevaba.
Las cambié a mi mano izquierda en un intento desesperado de sacarme una foto con el teléfono que me convenciera de que mi cuerpo seguía intacto, eso me tranquilizaría.
No lo conseguí. 
Al pasarlas de mano, las llaves cayeron al suelo rompiendo con su sonido el silencio de la noche.
Ya era un hecho.
Aun así hice aquella maldita foto, en la pantalla no se veía ni rastro de mi mano izquierda y el brazo no era más que una colección de píxeles borrosos.
Despavorido me dirigí a casa. Entré en el ascensor con complejo de vampiro: mi imagen ya no se reflejaba en el espejo.
Crucé la puerta temblando y preso de un ataque de pánico, no es que me faltara el aire, literalmente no podía respirar.
En el salón, convertido en un improvisado tanatorio, mi familia y amigos velaban mi cadáver.
La muerte me sorprendió mientras dormía.
Traté de huir.
No llegué muy lejos.

COSAS DE
NIÑOS

Nunca me gustó la hija de los vecinos del B: demasiado curiosa y descarada para lo pequeña que era. Esperábamos el ascensor cuando apareció el padre de la criatura con la niña de la mano. Apenas teníamos relación con aquella familia más que el cortés hola y adiós cuando nos cruzábamos en el portal o coincidíamos en el rellano de la escalera, como hoy.
La pequeña de apenas dos años rompió el incómodo silencio:
––¿Dónde vais? ––preguntó con una pronunciación tan perfecta para su edad que asustaba.
––A hacer la compra––contestamos con la mejor de nuestras sonrisas.
––¿Y qué vais a comprar? –– la pequeña continuó con el tercer grado.
Ante la insistencia de la niña, el padre decidió intervenir:
––Anda, Sofía, cállate ya, no seas pesada.
––No soy pesada, papá, pero les falta alguien.
––¿Qué quieres decir, cariño? ––le contestó ––ellos solo son dos.
––No, papá, no son dos, les falta el niño ¿dónde está el niño? ¿dónde habéis dejado al niño? ¡Tenéis que traer al niño! ––continuó la pequeña que poco a poco había ido elevando el tono de voz y tenía la cara más desencajada.
––No insistas, cielo, no empieces con tus cosas otra vez––cortó tajantemente el pobre hombre, que se estaba poniendo blanco como la cal.
Sofía pareció hacerle caso y se calló justo cuando el ascensor llegaba al bajo y a nosotros empezaba a ponernos nerviosos tanta insistencia y la extraña mirada de la niña.
El vecino se despidió saliendo apresuradamente del portal con la pequeña agarrada de su mano y nosotros nos miramos sin saber muy bien qué había ocurrido.
Dos semanas después mi marido me encontró tirada en el suelo de la cocina sin conocimiento, sobre un charco de sangre. Poco después los enfermeros del 112 me sacaban en camilla de mi casa camino del hospital. Aún con la vista borrosa, como en un sueño, pude ver a la niña del vecino observándome  desde la puerta de su casa mientras le decía a su padre:
–– ¿Lo ves, papá? Te dije que faltaba el niño, ahora ya se ha ido.

Teresa Oteo. Abril 2015


 Vamos a ver como realizo la reverencia a la autora Teresa Oteo Iglesias que nos dejó otro de sus magníficos relatos.
Ella fue la primera ganadora del Premio B, colaboró en cada una de las locuras que propuse. Trabajamos en conjunto en un par de relato, nos pusimos creativos y la entrevistamos para la sección Disparar… en todos los sentidos. Booktrailer, imágenes y Orbis Verbum nos mantuvo en comunicación fluida. 
 Ha participado en una cantidad considerable de antologías y presentaciones de su obra en Ferias del libro en España con gran éxito. 
   Apenas anuncié Octubre, ella me dijo “ya era hora”…

En fin, varias invitaciones tengo que realizar a los lectores. Muy pronto Teresa Oteo presenta una antología y una nueva novela en el evento llamado CyLcon 15. Continúa a la venta sus anteriores publicaciones “Orbis Verbum: un giro de compás” y la serie de literatura infantil llamada “Cuentos sin miedo”.


Por más información sobre la autora, su obra retengan los siguientes enlaces.





viernes, 24 de octubre de 2014

OCTUBRE EN LDU 2014: Colaboración a cargo de Yessy Kan "La venganza de los toros de la Vega" (relato)


La Venganza de los Toros
de la Vega

A cargo de

Yessy Kan


Todo ocurrió cuando el firmamento se nubló de repente, y una cortina de fuego se abrió desde el séptimo cielo sobre el pueblo de Tordesillas en la ciudad de Valladolid. Luego, ante los ojos atónitos de los mortales ocurrió algo indescriptible. Una burbuja solar salió de una descomunal llamarada, viajando a una altísima velocidad que en segundos impactó la tierra. De la esfera apareció una enorme bestia mitad hombre y mitad Toro, flameante y embravecido. En sus garras tenía una lanza de doble filo con un asta de oro y plata. Su faz emanaba terror y sus ojos eran como antorchas de fuego, tras él venía un batallón de Toros salvajes que bufaban enfurecidos, y babeando sangre de sus hocicos. La visión era escalofriante, aterradora y todos salieron corriendo despavoridos, cada uno por su lado gritando y persignándose: - "¡Ahí viene el Toro, el Toro de la Vega!" -

domingo, 19 de octubre de 2014

OCTUBRE EN LDU 2014: Colaboración a cargo de Charo Cortes "Misterios dolorosos" (relato)

                                 
    
MISTERIOS DOLOROSOS

A cargo de

Charo Cortes


   Una mujer vestida de negro y una niña están sentadas alrededor de una mesa camilla. La mujer va pasando las cuentas de un rosario a la vez que recita los misterios y reza el avemaría. La niña, que tiene siete años, contesta distraída. Tiene las piernas tapadas con las faldillas para recibir el calor del brasero de cisco. Se oye silbar el viento afuera y las persianas chocan contra la ventana produciendo un ruido monótono y sordo. Una bombilla en el techo proyecta una luz mortecina sobre las dos mujeres.
   La niña, absorta en sus pensamientos, deja de rezar. La mujer, que es su abuela, la increpa airada.
   -¡No dejes de rezar, que te está tentando el diablo!
   La niña, horrorizada, levanta las piernas y las sube al sillón mientras pega un grito y empieza a llorar.

   -¡No quiero que me toque! ¡Me he portado bien! ¡Me he portado bien!
   -Deja de llorar, le dice la abuela. Si sigues rezando el diablo
se marchará y te dejará tranquila. No te distraigas y sigue rezando. El diablo está siempre pendiente de nuestras debilidades por eso nunca debemos bajar la guardia ¿lo entiendes?

   -Sí, contesta mientras se limpia las lágrimas con las manos.

   Cuando acaban de rezar, la abuela le prepara la cena consistente en una tortilla francesa y un cola-cao con galletas. En la televisión, en blanco y negro, están dando el parte pero al terminar empezará una película. La niña reza mentalmente para que la película tenga un solo rombo y su abuela la deje quedarse levantada un ratito más. Cuando los dos rombos que aparecen en la esquina superior de la pantalla indican que es para mayores de 18 años, la abuela mira a la niña y le dice:

   -Venga Inesita, a la cama.

martes, 22 de octubre de 2013

OCTUBRE EN LDU: Colaboración a cargo de Charo Cortes (relato)



Octubre en LDU presenta: un nuevo aporte. Al final de la entrada están los datos de la autora, a quien agradecemos su colaboración en el especial.





LUCRECIA
Por CHARO CORTES


  El día del entierro de su abuela, Lucrecia se desmayó cuando el cura esparció agua bendita encima del ataúd y empezó a salir humo apenas las gotas tocaban la madera. Nadie pareció advertirlo excepto ella. Su madre lo achacó a la intensa emoción del momento pero Lucrecia estaba segura de lo que había visto. La muerte de su abuela había sucedido en extrañas circunstancias. Lucrecia la encontró tumbada en la cama, desnuda, con los brazos en cruz y las piernas abiertas. Su abuela era joven y guapa todavía, solo tenía 56 años y aún conservaba una larga melena negra con algunas hebras blancas. Cuando Lucrecia la encontró muerta, su pelo era completamente blanco y su cara tenía una expresión de horror indescriptible, como si hubiera muerto de miedo. El médico certificó un ataque al corazón.
   De eso hace cinco años durante los cuales Lucrecia ha estado estudiando en Londres y recuperándose de la etapa de sombras en que se había convertido su vida desde la muerte de su abuela. Algo extraño había pasado pero todos habían hecho un pacto de silencio para que ella no se enterara de nada. Lo presentía. Cuando regresó a la ciudad decidió irse a vivir sola a la casa de su abuela que permanecía desocupada, en contra de la opinión de su madre que quería que se fuera a vivir con ellos.
    Es una casita de planta baja, situada en un principio en las afueras de la ciudad pero que ahora queda muy cerca del centro y que no ha sucumbido a la especulación inmobiliaria, algo inaudito teniendo en cuenta que es la única de sus características que queda en la zona. Cuando esta mañana ha cruzado la puerta  por primera vez después de tanto tiempo una gran congoja se ha apoderado de ella al momento. Son tantos los recuerdos que se agolpan en su cabeza que incluso le parece sentir en cada rincón la presencia de su abuela. Siempre habían estado muy unidas hasta que la extraña muerte se la llevó. Mientras estuvo en Londres ni una sola vez había vuelto a la casa, su madre se había encargado de retirar toda la ropa, muebles y enseres demasiado viejos o estropeados para una casa que pensaban alquilar. Es una suerte que nadie lo hubiera hecho. Ahora, sumida en un ataque de llanto, no está segura de haber tomado la mejor decisión de su vida.
   La cama que ocupara su abuela en vida ha sido cambiada por otra más moderna y ligeramente más pequeña por lo que las losetas que antes estaban ocultas ahora quedan al descubierto. Una entre las demás ha llamado poderosamente su atención. Cinco manchas negras del tamaño de un céntimo de euro formando un círculo. Aunque ha intentado  limpiarlas, al principio desaparecen  pero una vez el suelo se seca vuelven a salir.


lunes, 21 de octubre de 2013

OCTUBRE EN LDU: Colaboración a cargo de Candela Robles Avalos (relato)

Octubre en LDU presenta un increíble relato llegado vía facebook de una nueva colaboradora en el especial. Este relato es altamente recomendable; lean y comenten.

“Rose”

Por Candela

Robles Avalos


Las rosas crujieron en su mano y, al abrirla, vio los pétalos desprendidos, dispersos por la palma. A Rose le gustaba tocarlas. Le parecía que así, tras varios días sin que la abuela viniera a regarlas, eran más bonitas que cuando finalmente florecían, como si plantar las semillas y cuidarlas durante su crecimiento tuviera ese único fin, inalterable: el color borgoña de su última vejez. Ya no faltaría mucho para que el resto de los arbustos se deshicieran igualmente, rindiéndose al elemento que decidiera perturbar su fino equilibrio. Entonces el proceso se iniciaría otra vez con las semillas que mamá guardaba en la cocina, aunque nunca sabía exactamente cuándo sería eso. La abuela podía tardar un buen tiempo en decidirse en renovar el jardín, por otro lado seco y polvoriento, pero no importaba. Con tener los pétalos marchitos bastaba.
Rose recogió un buen puñado en la falda de su vestido, alguna vez blanco y ahora grisáceo. Cuando le pareció que era una cantidad suficiente regresó a la casa, saltando de dos en dos los ruidosos escalones sucios. Entró en la cocina y dejó, subid a una silla, su carga encima de la mesa. La abuela hacía un té de rosas delicioso, pero ese día no podría ayudarle, por lo que debía hacerlo todo ella sola. El hecho la entristecía un poco aunque no mucho. Después de todo todavía tenía al señor Dickens, al señor Twist y la señorita (que no señora) Jane para acompañarla durante la celebración de su cumpleaños número ocho.
Se había pasado gran parte de la mañana preparándolo. La mesa, las sillas y la decoración consistente en figuras de papel recortado o doblado ya la esperaban. Las galletitas que la abuela hizo anoche se lucían tentadoras cerca de la tetera negra, aguardando su momento de brillar sobre el tazón plateado ya colocado en la bandeja que usaría para servir todo. Encendió la hornalla sin problemas. Lo había hecho cientos de veces. Desde que aprendiera a caminar la abuela le había inculcado muchas nociones básicas para aprender a manejarse por su cuenta dentro de la casa. Hasta que la tetera no empezó a silbar no volvió a tocarla. Entonces recogió un trapo lleno de viejas manchas marrones que habían hecho endurecer la tela y, a modo de guante, lo utilizó para llenar cuatro tazas. Mientras el agua continuaba humeando hundió con una cucharilla dos pétalos en cada una, revolviendo el contenido rojizo antes de ir a por la miel y azúcar.
Por fin, estaba listo. Llevó la bandeja al exterior. Hacía un sol odioso y casi no había nubes. Pronto percibió el calor que la capa de su cabello negro dejaba en su espalda y, apenas tuvo las manos libres, se lo acomodó sobre un hombro.




-Un clima espantoso, ciertamente -dijo de forma pomposa, dirigiéndose al señor Dickens. El señor Dickens era un elegante payaso salido de una caja mecánica, bigote negro dibujado y ojos azules descoloridos-. Sí, por supuesto que puede tomar una taza, señorita Jane. Discúlpeme usted la descortesía.
Puso una taza en frente de la señorita Jane, un peluche de conejo blanco con tantas manchas que algunas ya era imposible recordar de dónde salieron. En lugar de ojo, la señorita Jane contaba con un parche verde que, según su historia, era su forma de recordar a su difunto esposo pirata perdido en el mar. Por último atendió al señor Twist, un muñeco de porcelana de cara agrietada y mano ausente. Rose podía haber invitado a muchos más, su habitación tenía varios candidatos, pero con sólo tres mantenía la ilusión de tener una reunión elegante, íntima. Además era mucho más sencillo crear conversaciones entre cuatro que entre ocho o diez.
-Tuvimos suerte -comentó, tras tomar un sorbo de té muy azucarado-. Las flores hoy estuvieron en su punto. ¿Quieren más galletas? Tomen las que quieran, por favor. Hay más en la cocina. Debo decir que es un adorable conjunto el que lleva hoy, señorita Jane. ¿Acaso se hizo algo nuevo en el parche? Y usted, señor Twist, debo felicitarle. Entiendo que las cosas van muy bien en la granja -Escuchó con cara seria la queja del señor Twist sobre que las vacas no estaban dando tanta leche como el año pasado-. Pues eso está muy mal, señor Twist. ¿Se le ha ocurrido que tal vez no las alimenta apropiadamente? Quizá el pasto que les da no es de su gusto.
Hace unos días Rose había leído la enciclopedia y

sábado, 19 de octubre de 2013

OCTUBRE EN LDU: Colaboración a cargo de Vladimir Pérez (Fragmento de novela)


OCTUBRE EN LDU
presenta:


Una nueva colaboración en el especial. Llega desde la gran Colombia y es un agrado que este autor se haya contactado conmigo. Vladimir Pérez es escritor que ha publicado en las publicaciones Odín y ha realizado proyectos para la televisión. Está preparando su nueva novela y quiso compartir un fragmento.

Una enorme casa colonial cobraba vida en un terreno de extensos campos de café. En esta antigua casa de varias generaciones y que albergaba oscuros secretos, vivía un pequeño (de escasos ocho años), sus ojos eran la mismísima inocencia aunque por dentro era un crío muy travieso. Su madre, una mujer joven y también con un mirar transparente era la encargada de los quehaceres del majestuoso lugar. Madre e hijo vivían, como todo criado solía vivir, alejado de sus ricos empleadores. 

En medio de ostentosas lámparas colgantes, cuadros al óleo con una impecable técnica y unos retratos familiares a blanco y negro del linaje que allí habitó se escondía un ático. Había que llegar a un solitario pasillo para llegar a la cocina, y al encontrar al final frente a los ojos de uno, había una puerta blanca de madera para lograr descender al ático, mientras se bajaba por unas astillosas escaleras que chillaban al ser pisadas. Allí se encontraban ambos, amparados por una deficiente luz que era brindaba por una lámpara de gas. Un reclamo algo chillón por parte de la madre que tenía asustado al niño, quien mostraba ahora unos ojos de horror, salpicados por unas vivas lágrimas.

-¿Por qué no quisisteis columpiar a la hija de los patrones?



El chico seguía mudo frente a la dictadora mujer, este lucía rígido como una tabla de surf.

-Malcriado niño, no sabes que si no obedeces a lo que pida esa niña nos sacarán de aquí, ¿A dónde diablos iremos si me quedo sin empleo? le gritó ella.

lunes, 14 de octubre de 2013

OCTUBRE EN LDU: Colaboración a cargo de Geisha Pax INSERT COINS #2

OCTUBRE EN LDU PRESENTA:


Restless Dreams...
Silent Hill
«Nuestro lugar especial»
Por GEISHA PAX



El juego usa una perspectiva de tercera persona, con varios ángulos de cámara según las áreas del mapa. Silent Hill 2 no posee un HUD ni barra de vida; sin embargo, se puede obtener información sobre la salud de James pues mientras esta decae el control empieza a vibrar cada vez más fuerte. Los mapas deben revisarse en una pantalla separada, y deben ser obtenidos como objetos normales. Sólo pueden leerse si hay suficiente luz o si James está usando una linterna. James actualizará los mapas con marcas para indicar obstrucciones y lugares de interés, y durante partes del juego incluso dibujará él mismo el mapa. James también escribirá el contenido de los documentos que encuentre (memorandos, notas, recortes de periódico) en un cuaderno para que el jugador pueda revisarlos en cualquier momento.
La mayor parte de Silent Hill 2 consiste en explorar el pueblo, con un enfoque en encontrar llaves y objetos necesarios para progresar en vez de matar enemigos. Ocasionalmente se presentarán acertijos con pistas que el jugador deberá interpretar. Los niveles de dificultad de los enemigos y los acertijos se pueden ajustar independientemente, dando la oportunidad a los jugadores de tener enemigos débiles y enfrentarse a rompecabezas extremadamente crípticos o viceversa.
La atmósfera del juego fue diseñada para ser lo más perturbadora posible; muchos lugares que James debe atravesar son sitios a lo que poca gente querría ir. Estos incluyen un gran complejo de apartamentos, un hospital, una prisión, y varios sitios mas que, a pesar de que ya de por si son aterradores, cambiaran de forma brusca a medida de que James avance o se de cuenta de ciertas cosas. La atmósfera tensa se acentúa más con los confusos pero vagamente amenazantes sonidos de fondo. Silent Hill 2 también
tiene una opción algo única de cambiar el color de sangre visto en el juego, la cual además de verse roja puede ajustarse para ser verde, violeta o negra.
Como en el juego original, James lleva consigo una radio que le alerta de la presencia de criaturas emitiendo estática, lo cual permite al jugador detectar a los enemigos aún cuando no se pueden ver por la oscuridad o la niebla. El sonido de la estática varía ligeramente dependiendo de cuántas criaturas estén cerca o a qué distancia se encuentren. Hay un total de seis armas disponibles, tres armas blancas y tres

jueves, 22 de noviembre de 2012

jueves, 11 de octubre de 2012

Este jueves un relato: "Teléfonos" Luis Bernardo Rodríguez


Nuestra anfitriona va instalando las líneas de comunicación desde su 
central:

LUGAR DE ENCUENTRO

¡Gracias María José Moreno por el llamado!




Aporte 1

Escuché decir a Dolina:

*El teléfono es un gran invento, pero el segundo teléfono fue el más importante para el éxito del primero…

*No son palabras textuales del ingenioso comentario.

martes, 9 de octubre de 2012

OCTUBRE en LDU: Poesía Oscura a cargo de Verónica




Terror revolucionario desencadena París.
Terror grotesco y dieciochesco.
Asesinato por tu nombre,
Libertad.

Las semillas del poema atraen a la Oscuridad.
Mientras el totalitarismo teme.
Osados que te adoran,
Palabra.

Ocultos bajo su dulce voracidad carnívora.
Millones de muertes cerebrales.
Consecuencia espiritual,
Ignorancia.

Grandes pilares libertarios en filiación.
Quimera terrorista que preludia.
Furias del Terror,
Leer.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Este Jueves un relato: Teatro, máscaras y apariencias por Luis Bernardo Rodríguez

Desde el escenario que nos armó Mónica en NEOGEMINIS, empiezan los actores a       interpretar sus papeles...
Pasen y vean, este Jueves hay función:

Teatro, máscaras y apariencias


Clamaba con un rictus de profundo dolor, como si fuera a morirse. Lloraba de una forma tan real, que parecía la mejor actuación, hasta el momento, de todos los tiempos.
Lamentablemente, el aparte no era escuchado. Ni el más perversos de los críticos, le encontraría fallas, pero solo era un murmullo entre molesto y extraño para el resto.
Ella, sin saberlo, estaba ejecutando el acto final.

 - ¡Esto es lo que quieren; así se entretienen conmigo, desgraciados!

En ese momento, el grito de la mujer hizo que los actores, sobre el escenario, suspendieron los parlamentos y dejaron caer las máscaras. Atónitos, ante el nuevo espectáculo, sucede la traslación de roles y cambiando las posiciones como una particular transmigración.

Es que hay personas que no distinguen la ficción de la realidad. Al igual, que se ama (creyendo la falacia) las máscaras y las apariencias.