EL PACTO
A cargo de
Jimena Rivas
Cecilia acababa de tener una experiencia traumática. Había encontrado
a su prometido con otra mujer. Llevaba horas corriendo sin destino, hasta que
sin saber por qué llegó a las puertas del cementerio. Allí descansaba su
hermana, quién años atrás había fallecido a causa de un accidente.
Pensó que su inconsciente la había guiado a ese lugar, pues su hermana
siempre había sido amiga y confidente. La extrañaba, y seguro en ella hubiera
encontrado contención y apoyo.
De a poco se fue internando en aquel silencioso lugar. Miraba hacia
todos lados con sus ojos llenos de lágrimas. Buscaba el sitio donde se
encontraba su querida Elizabeth. Perdida entre lápidas, tierra movida, altos
cipreses con negras aves posadas en sus ramas, comenzó a sentirse mareada. De
pronto perdió fuerzas y cayó.
Aturdida por el golpe abrió los ojos, sin saber cuánto tiempo estuvo
desvanecida. El entorno se veía oscuro, apenas unos rayos agonizantes de sol se
filtraban a través de las ramas de los viejos árboles. Sin embargo una oscura
sombra pareció caer sobre ella. Trató de incorporarse para ver mejor, y allí
estaba delgada y muy alta, vestida de negro con su rostro cubierto y una filosa
guadaña en la mano: La esquelética y peligrosa Parca.
- Vengo por ti – le dijo sin
titubeos.
