MISTERIOS
DOLOROSOS
A cargo de
Charo Cortes
Una
mujer vestida de negro y una niña están sentadas alrededor de una
mesa camilla. La mujer va pasando las cuentas de un rosario a la vez que recita
los misterios y reza el avemaría. La niña, que tiene siete años, contesta distraída. Tiene las piernas tapadas con las
faldillas para recibir el calor del brasero de cisco. Se oye silbar el viento
afuera y las persianas chocan contra la ventana produciendo un ruido monótono y sordo.
Una bombilla en el techo proyecta una luz mortecina sobre las dos mujeres.
La
niña, absorta en sus pensamientos, deja de rezar. La mujer, que es su abuela,
la increpa airada.
-¡No dejes de
rezar, que te está tentando el diablo!
La
niña, horrorizada, levanta las piernas y las sube al sillón mientras pega
un grito y empieza a llorar.
-¡No quiero que
me toque! ¡Me he portado bien! ¡Me he portado
bien!
-Deja de llorar, le dice la abuela. Si sigues rezando el diablo
se marchará y te dejará tranquila. No
te distraigas y sigue rezando. El diablo está siempre pendiente de
nuestras debilidades por eso nunca debemos bajar la guardia ¿lo entiendes?
-Sí, contesta
mientras se limpia las lágrimas con las manos.
Cuando acaban de rezar, la abuela le prepara la cena consistente en una
tortilla francesa y un cola-cao con galletas. En la televisión, en blanco y
negro, están dando el parte pero al terminar empezará una película. La niña
reza mentalmente para que la película tenga un solo rombo y su abuela la deje
quedarse levantada un ratito más. Cuando los dos rombos que aparecen en la
esquina superior de la pantalla indican que es para mayores de 18 años, la
abuela mira a la niña y le dice:
-Venga Inesita, a la cama.


















