miércoles, 17 de octubre de 2012


OCTUBRE en LDU: "Catarsis" de José Vicente. García


Este especial se nutre de varios colaboradores, aquí un nuevo relato de impecable pulso narrativo. Al final encontrarán el enlace donde encontrar más relatos del autor.

Catarsis


Con experta delicadeza, el asesino depositó en el suelo el cuerpo inerte de la mujer, luego se paró unos segundos para contemplarla detenidamente; era una mujer muy joven y desde luego era extraordinariamente bella. Se esforzó grandemente por percibir un poco de compasión hacia ella, pero le fue imposible. Si logró, en cambio, aumentar intensamente la excitación que le producía la visión de aquel desmadejado cuerpo que mantenía una obscena postura perfectamente calculada. No podía evitarlo, se sentía poderoso y gratificado por un profundo placer sexual que con cada sacrificio iba acrecentándose. ¿Cuántas eran, dieciocho?, si, el delirio que sentía con cada nueva conquista, aumentaba considerablemente al de la anterior.


Se preparó para la ceremonia. De uno de los bolsillos de su gabardina sacó una pequeña caja que abrió con ansiedad. En su interior, ordenadamente dispuestos, había un trozo de tiza blanca, un cuchillo y una pequeña cámara de fotos digital. 
Cogió la tiza y comenzó a dibujar alrededor del cuerpo de la mujer. Lo hizo lentamente, recreándose con exagerada precisión, silueteando perfectamente todo el contorno de aquel hermoso cuerpo. Cuando terminó guardó la tiza y sacó la cámara de fotos. Durante un inacabable periodo de tiempo, el asesino, sacó fotos sin cesar de su víctima  inmóvil. Lo hizo desde todos los ángulos posibles y desde todas las distancias imaginables, pero no la tocó, ni siquiera la rozó. Aquel no era el momento.
Fue entonces, mientras miraba por el visor de la cámara, que pudo ver como unas  lágrimas resbalaban por las mejillas de su víctima. Acercó su rostro al de ella. Sus ojos se movían rápidamente de un lado para otro, parecían querer gritar lo que su boca no le permitía. Sin duda estaban implorando.
¿Piedad, pedían piedad?, eso no era posible. Pero eso ella aun no lo podía saber.


Con calculada parsimonia, guardó la cámara de fotos y sacó el cuchillo, era muy pequeño, manejable y estaba extremadamente afilado, tanto como un bisturí quirúrgico. Los ojos de la mujer parecieron volverse locos. El terror que reflejaban era absolutamente indescriptible, quería salir de allí, golpearle la cara, correr, pero era imposible, sólo sus ojos obedecían las órdenes de su cerebro, que a su vez parecía próximo al estallido de puro horror.

-          ¿Tienes miedo?-  Preguntó el hombre.

-          ¡…..! – los ojos de la mujer amenazaban con salirse aterrados de sus órbitas.


-          Se que no puedes hablar, tampoco puedes moverte, la toxina que te he colocado en la bebida es extremadamente potente…, te preguntas que va a suceder ahora..., es inevitable que vas a morir…, tú no lo podrás ver…, pero créeme, si lo podrás sentir.  – la frialdad del asesino aun la enloquecía más.

Un rato después, cuando él se cansó de aquel juego macabro, acercó el afilado cuchillo hasta el entorno de los implorantes ojos de la joven y con la precisión de un cirujano los fue cercenando, lenta y metódicamente.
La mujer aun tardaría unos minutos en morir, pero el nunca pudo saber con certeza el momento exacto en que eso ocurrió. Tampoco le importó

Valencia – 05-11-2011 - José Vte. García







José Vicente García es un clásico colaborador de la convocatoria de los jueves desde   su espacio, que invito conocer y comentar:

Además, mantiene dos blogs muy interesantes:


Me despido, esperando sus comentarios a esta entrada y deseando que sigan disfrutando del Especial Octubre en LDU, dejando una frase que identifica a nuestro colaborador como a sus espacios:

"Lo importante es tener algo que decir, algo que sentir, algo que expresar."



9 comentarios :

Natàlia Tàrraco dijo...

"Passeu passeu...de les tristors en farem fum...casa meva és casa vostra..."me acuerdo, es más la subí al blog hace tiempo en ocasión de otro relato, gracias por el comentario !oh benvingut!

Este asesino de los patológicos, escalofriante, me recuerda a Jack el Destripador pero con cámara, es muy parecido al protagonista de Peeping Tom, 1960,dirigida por Michael Powell. Fotógrafo obseso, asesino despiadado, como el de tu relato. Frase a frese me ha puesto pelos de punta, lo trágico es que la monstruosidad humana no cesa, lo enfermizo se retroalimenta.
Magnífico y casi insoportable, felicitaciones José, nos vemos.
Gracias Luís por esta joya del terror, puro, duro, enfermizo.

censurasigloXXI dijo...

Oj!! Menuda carnicería... mira que hay gente imaginativa para crear el horror y disfrutarlo, con tanta creatividad ya podrían aprovechar la energía para escribir relatos como éste, alguna víctima nos ahorraríamos... ;)

Un abrazo a los dos.

José Vte. dijo...

Amigo Luis, he releído el relato envuelto en la potente música que suena en tu blog y entre las sobrecogedoras imágenes que has colocado, y juro que me ha entrado miedo, jaja. ¡Jo que duro se ve así!

Muchas gracias por colocarlo en tu blog en este especial.

Muchas gracias también a Natalia y a Censura por sus comentarios. Es verdad que no es lo que suelo escribir habitualmente, aunque si que me gusta mucho el terror tanto en literatura como en el cine.

Supongo que el que vaya a mi blog de relatos pensará que tengo un grave problema de bipolaridad, jajaja.

Un abrazo a todos.

Luis Rodriguez dijo...

Gracias por comentar y en especial a José Vte por compartir su trabajo en el especial.
Me agrada saber que te ha gustado como luce la entrada y ese impacto que describes. Además, la primera y última fotos son de las víctimas de Jack el destripador, como dijo Natália.
Un abrazo Verónica y lamentablemente hay personas que no les alcanza la perversa imaginación que poseen y lo terminan llevando a la práctica

Teresa Oteo dijo...

Ay! qué miedo me está dando este valenciano! cuaquiera le mira mal, que te quita la miopía gratis y encima disfruta con ello...
Impresionante!
Besos a todos.

Luis Rodriguez dijo...

jaja genial comentario Tere!!

José Vte. dijo...

Teriri, ¿necesitas gafas?, jo,jo,jo

Teresa Oteo dijo...

Yo me operé hace poco, si llego a saber tus capacidades ocultas te habría esperado jejeje, pero ahora veo divinamente muchas gracias :))

Sindel dijo...

Muy bueno este micro José, y pensar que esto pasa en la vida real, gente que disfruta con el sufrimiento ajeno. Ojalá fueran solamente relatos.
Un abrazo.