miércoles, 26 de octubre de 2011

TERROR EN PRIMERA PERSONA por Luis Bernardo Rodríguez



Terror en primera persona
Relato en 2.0 

 Hay ciertos géneros que son de por sí atractivos, por ejemplo, aquellos relatos que le pertenecen al misterio.
Quiero confesarles algo que realmente me causa cierto temor… este miedo que de vez en cuando crece, en especial por las noches, es mi casa.
Desde que empecé a crear relatos, siempre me sentí cómodo escribiendo y es lo que adoro hacer, cuando tengo tiempo, claro. Obviamente, nació esta fascinación por hilvanar palabras gracias a la lectura y esta se la debo a mi padre. Cuando lo veía ensimismado en aquellas novelas cortas de los géneros western y policiales, su distracción me llamaba peculiarmente la atención. No me interesa hacer ninguna valoración literaria; era su lectura y sus momentos de evasión, como era el mío observarlo; y es que, de esta fascinación nace mi entretenimiento.

Pues bien, en este caso quiero contarles una historia, de la cual me gustaría ser el protagonista pero sin profundizar en mi perfil psicológico, (detalles intrascendentes), es decir, aburrirlos. Deseo escribir algo sobre mí, o mejor dicho, contar algo ajeno y estar representado. Aunque me pregunto si a mis hipotéticos lectores les interesaría. Esta interrogante es, quizás, el inicio de un fracaso por lo que dudo si mantendré algún interés en dar a conocer el contenido de este archivo.

Hace dos años que me mudé a este lugar, siento cierto rechazo al denominarlo hogar, probablemente, por no haber formado familia todavía, no lo sé. Lo cierto es que vengo experimentando unos fenómenos un tanto particulares.
Si tengo que decir algo de mí, diría que no me considero supersticioso. Soy incrédulo por convicción y no mostraría, por ejemplo las siguientes fotos.

lunes, 24 de octubre de 2011

Colaboración "No importaba" por El Eterno antagonista

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y no toma más que un par de minutos.



NO IMPORTABA / EL ETERNO ANTAGONISTA
      Eran las dos de la madrugada en punto cuando Gerardo salió. Atrás había dejado a Soledad, su esposa, que le balbuceó algo que no entendió, pero que quiso pensar que fue “cuídate mucho” o algo así. Le dejó la almohada a su lado para que no se sintiera sola; no le gustaba salir sin ella, pero tenía que trabajar, y partió.


    El frío quemante de la calle mojada le golpeó el rostro como una bofetada. No había nadie afuera, la ciudad dormía en un profundo sopor, sólo el eco de sus pasos sobre el pavimento rompían el silencio sepulcral. Se tapó la boca con una bufanda para que el vapor de su respiración no le nublara la vista, y caminó apurado las eternas cuadras que lo separaban de la casa de su jefe, sólo un par de borrachos se cruzó en su camino y se burló de él, pero no le importaba, sólo los ignoró.

jueves, 6 de octubre de 2011

Relato: La Escalera por Luis Bernardo Rodríguez

sonreirán, de cierta manera…
Yo no sabré dónde meterme…
Tú estarás lejos… Lloraré…
Y hasta es posible que me muera… 

Guillaume Apollinaire - "Caligramas"







Apoya
la sudorosa
mano en la baranda,
coloca con decisión un pie
para comenzar el ascenso hacia
su hogar. Observa la escalera, desde
su perspectiva, como algo infinito y cruel.

Milton Segovia nunca imaginó, cuánto lo alteraría, el inesperado mensaje de texto de su esposa.
A punto de marcar la entrada en su trabajo, el móvil suena advirtiendo el mensaje. Leyó inicialmente, con indiferencia, los caracteres en la pantalla: Sí, veníte. Mi marido ya se fue.

lunes, 3 de octubre de 2011

Lumosity

¿Vamos hacer ejercicios?
Bueno, empecemos por el cerebro...


¿Sabía usted que el cerebro humano se vuelve más lento alrededor de los 30 años? La buena noticia es que lo puede acelerar y mejorar hasta las habilidades cognitivas más básicas a cualquier edad. Mantenga el mejor rendimiento cerebral con Lumosity, un programa de entrenamiento cerebral a base de juegos y ejercicios cerebrales agradables desarrollados por algunos de los mejores neurocientíficos estadounidenses.
Los usuarios de Lumosity han experimentado:
  • Una cognición más clara y rápida
  • Una mejoría en la memoria de los apellidos, números, instrucciones, etcétera
  • Aumentos en la agudeza mental y la conciencia
  • Un mejor estado de ánimo
  • Una concentración mejor al trabajar o al conducir
Pronto, listo y ya


Aclaro que esto no es publicidad, de hecho, no obtengo rédito económico por esto. Simplemente, es una página que visité. 


Las suscripción es solo por 4 días, luego tiene un costo.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Micro Relato "Conspiraciones recurrentes"

Conspiraciones recurrentes.

La figura se mueve entre la vegetación. Espía el entrono para no ser descubierto, y le pregunta al que va a su encuentro: -¿Qué planeas hacer?

viernes, 16 de septiembre de 2011

Relato: Sobre el montaje por Luis B. Rodríguez

SOBRE EL MONTAJE
Hoy todos pueden lograr una interesante fotografía; en las manos de casi todo el mundo se encuentra una cámara capaz de lograr ese registro, que puede llevarlos a un póstumo reconocimiento, al menos colateralmente.
Abundan teléfonos móviles con óptima definición, o cámaras de alta calidad de imagen equivalentes a una profesional, pero convengamos que allende de toda tecnología ofrecida por la modernidad, ese momento indeleble del que no huye nadie y, se transforma en recuerdo colectivo, parte de la memoria global, es propiedad única (como un don ofrecido al que se encuentra en la intersección perfecta de tiempo y espacio, es decir; “estar en el lugar preciso y, a la hora exacta”) del ojo adiestrado en buscar o encontrar esa fortuita instancia.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Umberto Eco desvela sus secretos

viernes, 19 de agosto de 2011

Colaboración: "Las noches sin Lucía" por Natalia Larrosa




De noche, cuando los pabilos se apagaban y las noctilucas parecían encenderse, ella revivía. Le gustaba caminar por la playa descalza, en soledad, emulando el contornear de las débiles olas que unas y otras golpeaban en aquel rancho soso de madera.
No sé si era su vestido blanco y largo el que me llamaba la atención o lo impune que parecía al andar siempre sola, solita, ermitaña.
En ocasiones sus pasos se perdían en la arena fresca; otras veces me hubieran permitido seguirlos, pero como nunca fui un buen detective, prefería no jactarme de mi valiosa perseverancia y decidí esperar, esperar un prodigio de aquel hecho tan natural que a nadie más que a mí sorprendía tanto, supongo.
¿Hacia dónde va?, ¿por qué no se detiene?, ¿qué insistente rutina la subyuga tanto como para permitirse cautivar mis noches de insomnio?
Fueron dos, tres, cuatro, cincuenta noches seguidas…sí, es verdad, tal vez sin cuenta. Caminaba por la arena y su cabello largo bailaba con la brisa, mientras que una flor distinta cada velada, parecía perderse en aquella mata de pelo. A veces se extraviaba en la bruma del horizonte. Siempre me dio la espalda. Creo que nunca quise ver su rostro.
Pero aquella madrugada había aterrizado en mi calendario de prisa, de golpe, confundida; maldita noche arrogante. No fue mi mejor día. Sobrevino la soberbia oscuridad y quise cambiar mi suerte develando aquel sortilegio. ¡Verónica diría que lo predijo mi horóscopo!
Esperé como una fiera agazapada que pasara ella, lo deseaba con fervor, con ansia, sin disimulo, sin prejuicios. Y así la seguí, caminado detrás de su vestido blanco en esa noche de verano.
Caminamos diez; quince minutos más.
Llegó hasta aquel lugar.
Sumergió sus delicados pies descalzos en el agua.
Tomó la flor que adornaba su cabello, la arrojó al mar y dedicó una plegaria a la pequeña Lucía.   

Bio de la autora: 

Natalia Larrosa es periodista y locutora en varios medios de comunicación del Uruguay. Además ejerce la docencia en el área del lenguaje. Muchas gracias por colaborar en Letra Digital Uruguay y dejen sus impresiones y comentario. La pueden escuchar en Fm Latina http://www.fmlatina.com.uy/web/programacion.php en el programa Expreso Latino. 

lunes, 15 de agosto de 2011

Relato: "Comodines Negros" por Luis Bernardo Rodríguez

Comodines negros
Comodines negros

Por. Luis Bernardo Rodríguez

En el canal setenta y dos del cable no se ve nada interesante, solo la aburrida señal que promociona los otros canales, sus horarios y el silencio. Ni siquiera son capaces de amenizar la inocua transmisión con algo de música.
Obviamente, es una opción descartable para la madrugada de un fin de semana, pero de todas formas, ese sábado el canal setenta y dos nos acompañaba con su tenue luminosidad en el comedor.