UNA VISIÓN
ONÍRICA
Al entrar al sueño, tengo una visión. Una oscuridad
inquietante invade el ambiente, convirtiendo
en siniestros a los caminos. No hay lugar donde ocultarse de lo que
acecha.
En mi nerviosismo, hago un gesto absurdo, sin sentido,
como si tuviera el poder de conjurar. Tal vez no haya sido una buena idea.
Surge algo pantanoso, unos tentáculos viscosos.
Escucho una voz extraña, profunda. Según lo poco que creo entender, me está dando un
regalo de bienvenida.
Los tentáculos liberan algo. Mejor dicho a alguien,
liberan a una mujer, que tenían prisionera.
La veo con atención, con la extraña percepción de mis
sentidos alterados por el ambiente. Es una mujer de apariencia frágil, más bien
baja, pelirroja y atractiva. Una mujer digna de ser rescatada por alguien mejor
que yo.
Me recuerda una mujer de ficción, que me ha fascinado,
desde que conocí sus historias.
Ella no parece sorprendida por eso.
- Se han escrito historias sobre mí. Pero son irreales,
eran casos rutinarios. Nunca tuve contacto con lo extraño…
La ayudo a mantenerse en pie.
-…Hasta ahora.
Me preocupo por ella. Su brazo derecho parece estar
lastimado. Algo malo le ha pasado.
- He estado demasiado tiempo atrapada por…-Y pronuncia
un nombre que no llego a entender.
Me temo que no lo queda mucho tiempo a ella. La empiezo
a percibir menos presente. Si pudiera escapar con ella de este lugar…
Un momento.
- Reconozco ese nombre, está en esas historias…
- Se han distorsionado pero son hechos reales.
- ¿Y las palabras mágicas?
- Podrían funcionar, pero son peligrosas-su voz se
desvanece- Hay otras formas de…-ella ya no está. Estoy solo.
Me dejo llevar a lo que parece un refugio, hay algo de
luz. Siento una sensación de encierro. Recuerdo algo de lo que he leído. De
hecho, lo recuerdo todo. Sería peligroso pero tengo que intentarlo.
Pronuncio las palabras. Parece desatarse el desastre.
Las sombras invaden el refugio. Nos atacan. Siento dolor, que se va
desvaneciendo. Extiendo mi brazo izquierdo para protegerse. Se detienen pero
todo parece caer. Algunos sucumben. Y surge la luz.
El peligro parece haber pasado.
Pero llega la noche. Y vuelve el peligro.
Nos atacan. Soy herido otra vez. Siento la vitalidad que
va de mí.
- La lucha se repite cada vez que llega la oscuridad-
dice la voz de ella.
Resisto. Las sombras se van.
No recuerdo pero estoy en un refugio, parece un lugar
confortable. Veo que algunos van hacia una puerta, hablan de la luz. Parecen
estar a salvo.
Mi visión se hace difusa.
Despierto, con cierta melancolía. El día está llegando.
Me pregunto si volveré a encontrarme con ella.
Basado en un sueño
De El Demiurgo.
LAS MOIRAS
ESTÁN ENTRE NOSOTROS
El
vuelo había tenido sus complicaciones, además de las turbulencias, un pasajero
había muerto, probablemente de un infarto. Se supo que el pasajero era un
periodista muy popular en las redes
sociales. Era seguido por aficionados a mitologías, algunos de los cuales
habían encontrado algo inquietante en el último video que compartió.
“Soy
el que nunca aprendió como debe vivir el humano. Llegue tarde al sistema, ya está
enchufado así funcionando.” Palabras que obviamente no
me pertenecen, pero identifican. Durante años he tenido me he planteado quienes
serían los responsables del sistema.
Supuse
que eran los dioses de diversos mitos. Pero los esos mitos contaban que su
poder era limitado por el destino.
Una
fuerza personificado por tres mujeres, conocidas como parcas o moiras. Tal era
su poder los mitos griegos terminan con las moiras expulsando a los dioses del
Olimpo. Tal vez por haberlas desafiado.
Por
años he buscado evidencias para respaldar mi idea de que están entre nosotros,
con la apariencia de bellas mujeres, sin que las reconozcamos. Aún no lo logré,
pero recomiendo estar atentos a grupos de tres mujeres, que suelan estar
siempre juntas”.
Un
mensaje rápido reveló su preocupación al saber que las azafatas de ese vuelo
eran tres.
Los
demás pasajeros comentaron su inquietud del periodista, a pesar de que las tres
azafatas fueron amables con él. Fue difícil calmarlo cuando tomó abruptamente
la cámara de una pasajera, para fotografiar hacia afuera.
Una
de las azafatas logró que se durmiera.
Otra
de las azafatas lo despertó, el reaccionó diciendo:
-
Eres una de ella.
Y
esa fueron sus últimas palabras.
En
las redes sociales se planteó que
periodista había encontrado a las
moiras. Y no eran otras que las azafatas, quienes no estuvieron presentes para
los trámites de seguro. Seguramente aparecerían en otra parte, con otra
personalidad. El periodista se había encontrado con su destino. Literalmente.
Un
periodista de rock encontró absurda esa teoría.
Salió de la red y se preparó para una entrevista con un grupo de pop
rock alternativo. Un trío femenino.
Los relatos que leyeron
pertenecen a EL DEMIURGO DE HURLINGHAM.
Amigo de LDU desde hace varios años. Ha
participado en la 3ª edición de los Premios B (incluso hicimos una entrevista
“Disparar” con él), ha cedido a uno de sus personajes (mejor digamos,
colaboradora) más entrañables de su sitio para compartir junto a otras
ficciones aquí y en blogs de colegas, colaborador con varios aportes en Octubre
en LDU (Terror en comics, Sinfonía del terror que recomiendo buscarlos en la
“Lista de autores LDU”) y es un digno representante de los escritores selectos para
abrir la semana final de este mes del terror.
Le agradezco su
colaboración y espero que esta buena comunicación que mantenemos siga vigente.
Me queda convidarlos a todos a pasar a saludar y dejar comentarios en su blog:



























