VÍCTOR
Por
LUISBERNARDO
RODRÍGUEZ
El brasero no se
encendía desde hace dos años en la cabaña. Mantenía los restos de su último
uso.
Antes daba calor a
los cuerpos desnudos que se unían en plena reserva y clandestina actitud.
Víctor la había
comprado colocando los títulos de la propiedad con otro nombre. Era su
protegido rincón en el mundo, donde solía materializar cada fantasía que
creaba.
