Mi
única y mejor amiga me explicó, para tranquilizar, que no era el televisor lo
que no le permite dormir a mí padre, ni los nervios lo que hace alucinar a mi
madre. Ella me dijo que eso mismo pasaba en la casa donde vivía. Afortunadamente, la rescaté y ahora está conmigo para siempre. Duerme al
lado de mi cama.
Sufrió mucho en su anterior hogar y del
incendio todavía tiene el rastro de su pie de plástico un poquito calcinado.
Yo
igual la quiero porque ella solo habla conmigo y seremos amigas inseparables.
Agradezco la lectura
pero me gustaría saber sus opiniones, comentar estimula e
incentiva a seguir.











