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viernes, 10 de octubre de 2014

OCTUBRE EN LDU 2014: Colaboración a cargo de Gabriela Tugores (relato)



...en medio de la noche, un ruido rompió la quietud. Todo estaba oscuro. Aída quiso incorporarse lentamente, tratando de avizorar entre las sombras cuál era la causa de ese estridente sonido que vino a interrumpir su sueño. Parecía que alguien había forzado el viejo portón herrumbrado del fondo.
El entorno parecía desierto. Solo sombras se atravesaban al compás de una fresca brisa que se colaba entre los árboles y la luna... La luna -compañera fiel, blanco ojo espectador de la vida y  de la muerte, contrastaba en el cielo como una moneda de plata.
De a poco, intentó levantarse. Sentía los huesos entumecidos y cierto escalofrío le recorría a lo largo de la espalda. Quedó atenta, expectante, aguardando descubrir qué pasaba allá afuera. Un extraño sonido volvió a estremecerla, luego escuchó voces seguidas de pasos...
Alarmada, hizo de su mano un puño, huesudo, cerrado, como una garra empecinada en contener el miedo. Se sentía sola y desamparada. No cabía dudas, alguien había ingresado y se aproximaba sigilosamente a donde ella estaba. Quería gritar en son de auxilio, pero... a caso eso le serviría? Sabía que su voz no llegaría a ningún oído por más que se esforzara. Y si corría? Imposible! hacia dónde? con qué fuerzas? sus piernas carecían de toda vitalidad, no podría sostenerse en pie por más que lo intentara. Terminó arrebujada sobre sí misma, como un ovillo de vieja lana tremendamente enredado... y allí quedó, aguardando lo desconocido, temiendo que algo muy malo fuera a ocurrir.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Este Jueves... un relato. Con...jugando palabras.


A jugar manda Gaby desde sus 

APORTE PRIMERO

Invocación I del libro “Tratado perdido en el tiempo”

Existe una palabra mágica y en desuso. Una palabra tan poderosa, como otras ancestrales, (que iremos descubriendo a media que avance este manual) que pueden provocar reacciones extraordinarias.
El tiempo la ha dañado, a tal grado; que parece imposible vencer su enemistad con los hombres.
El efecto sobre los mortales sigue intacto, como un sortilegio provocado por el canto de sirenas, aunque en la actualidad el asombro es la primera reacción que nace al conjurar dicha palabra…