La calma
Estaba anocheciendo. Un hombre, acababa de atravesar
varios kilómetros de campo al encuentro de otra persona.
El servicio seguía en actividad (todo el mundo tenía
instalado el sistema por el cual se comunicaban, mientras alguien permaneciera consciente continuaría funcionando) pero las circunstancias no eran propicias para revisar cada
actualización, solo se prestaba atención a aquellas proveniente de algún
familiar desaparecido. Solo quedaba correr, ocultarse y encomendarse para
mantenerse con vida.
