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martes, 27 de octubre de 2015


Octubre en LDU 2015 (semana final): ADRIANA GABRIELA TUGORES




Caramelos
ácidos



¡Qué vida su vida! Elmer, una vez más, se había levantado de mal humor. La casa estaba hecha un desorden, por lo que caminaba arrastrando sus pies, tratando de evitar pisar las tantas cosas diseminadas en el piso.
En realidad, no se sentía responsable por el aspecto de su casa,  mucho menos por el estado calamitoso en el que se encontraba él... todo era culpa de ella, "maldita mujer" que se le había cruzado en el camino. "Insensible, insensata, egoísta y manipuladora". Toda su rabia la volcaba en palabras que vociferaba con energía para que rebotaran entre las paredes de su casa. A cambio, la casa le devolvía el silencio más absoluto. La soledad le pesaba, pero no tanto como el recuerdo constante de aquella mujer que había sido su compañera por bastante tiempo. "La paciencia caduca" -le había espetado ella en su cara el día en que con las valijas prontas se despidió de él sin mucho más preámbulo. "Claro" -pensó Elmer- "es más fácil echarme la culpa a mí y no hacerse cargo de nada de lo que a ella le toca. ¡Maldita, infeliz, ponzoñosa víbora!" y así seguía la retahíla, día tras día, hora tras hora...
La televisión estaba encendida, le gustaba ver a Puglia cocinando y reír con los chistes de doble sentido que a veces acompañaban sus preparaciones. Reía como sin ganas, pero reía, mientras su abultado abdomen cimbraba por los espasmos de su risa. Nunca le faltaba la lata de cerveza, se le adhería a la mano con más entrega que la de quien había sido su mujer. O al menos, él disfrutaba más de su compañía y el efecto risueño que le provocaba.
En eso... sonó el timbre. Le resultó un sonido molesto, inoportuno, lo que le provocó que su boca, una vez más, se llenara de improperios. Pero ni se inmutó, no estaba decidido a mover ni un dedo para ver quién llamaba. "No espero a nadie." Esa fue su resolución final...
La tarde fue transcurriendo. La televisión siguió encendida. No se hablaba más que de Halloween y la noche de brujas, "esas estupideces importadas que nada aportan a la vida. Malditos yankees, como si no alcanzara con los problemas de uno. Encima, hay que agregar celebraciones estúpidas. Allí andan los niños estupidizados, disfrazados de monstruos, como si no tuviéramos bastantes fantasmas con los que lidiar a diario! ¡Manga de idiotas! A mí que no vengan a romperme los huevos con dulce o truco, o cómo mierda le digan. Al primero que me venga con una idiotez de  esas le zampo una patada en el medio del culo!"


Ilustración creada por la autora


De pronto, un recuerdo se le escurrió por la memoria. Con parsimonia se levantó del sillón que padecía  un destartalo inevitable a causa de su peso. Una vez más, sus pies se fueron entreverando con prendas, papeles y latas tiradas en el piso. Se dirigió a la cocina. Recordó que "ella", guardaba en alguna parte una lata repleta de caramelos ácidos. Eran sus preferidos. Él los odiaba. Buscó hasta que los encontró. La lata estaba llena por la mitad. La sostuvo entre sus manos que empezaron a temblar, vaya a saber por qué endemoniado motivo. Su mirada huyó del lugar, dibujando imágenes en el aire... pensamientos distorsionados, recuerdos mutilados, risas acalladas, entregas dolorosas, frustración y rabia, sobre todo eso, mucha rabia. Lentamente, se agachó donde se hallaba el estante de los artículos de limpieza. Tomó un recipiente de veneno para ratas... "Maldita noche de brujas!... maldita bruja!"  ...
Caía la tarde, cuando los niños con sus vestimentas de Halloween salían a hacer la recorrida tocando timbre casa por casa, conminándole a quien le abriera, con la consabida frase: "¡Dulce o truco!"
Elmer, aguardaba con una sádica sonrisa en los labios...



                         Gaby*©
                               2014


El relato que leyeron pertenece a ADRIANA GABRIELA TUGORES.
Aquellos que siguieron los recuerdos de este especial y llegaron a este increíble relato habrán apreciado la versatilidad de Gaby.
No solo desarrolla un talento en el ritmo narrativo que imprime a sus trabajos sino que también hay un gran aporte visual. Sus ilustraciones demuestran su visión artística.
Ha realizado ilustraciones para Teresa Oteo Iglesias en varias ocasiones. También ha participado en varias antologías, así como finalista en otras convocatorias literarias.
Invito a conocer más Gaby directamente desde su sitio. Encontrarán un universo de palabras, logros y muchas texturas, colores y formas:




7 comentarios :

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Terrible personaje. Es una sorpresa, se fue anunciando que podría llegar a algo desagradable. Pero fue una sorpresa.
Buen relato.

Teresa Oteo dijo...

Bueno, como ha venido Gaby* hoy!!!, a mí que no me espere por su casa con mi súper disfraz de este año jajaja
Vaya personaje más desagradable, bueno un poco más que desagradable.
Me ha sorprendido, parece que no, pero muy fuerte el relato.
Genial!!
Besos!!

Charo dijo...

Bufffff! El final pone los pelos de punta de pensar lo que va a pasar...Has dibujado perfectamente al personaje, un ser amargado hasta la náusea y lleno de rabia por todo...lo malo es que lo va a pagar con los pobres niños. Excelente el relato y la ilustración!
Un beso

Sindel Avefénix dijo...

Odio, contenido en la sangre, fracaso y una venganza no dirigida. Un relato con un final terrible, que queda abierto al desastre que provocará.
Me impactó este relato, Gaby. Es magnífico, redactado perfectamente y que va llevando al lector a ese desenlace inesperado y feroz.
Te felicito, siempre disfruto todo lo que haces.
Un beso enorme.

Yessy kan dijo...

Señora linda, has logrado hasta horrorizarme el alma. Tu personaje es uno de los más amargados y ponzoñosos que pudo haber parido tú literatura del terror. Me fascina leerte, y como dice Luis, con un plus ya que los acompañas con tus talentosos dibujos. Se me compungió el corazón por los pobres niños que recibirán esos caramelos. =(
Un beso

G a b y* dijo...

Gracias a todos por sus comentarios! En verdad, el señor de la historia, este tal Elmer, es el monumento a la maldad. Algo, no sé qué, me fue llevando a la hora de escribir el relato, a meterme en las fauces de un hombre capaz de todo movilizado por su propio odio y su desquicio mental. Imagino que los habrá por allí sueltos, especímenes de este tipo (cuando no peores), lo que pone ese plus inquietante y horroroso que la realidad a veces impone, sobrepasando la propia ficción.
Quedémonos con esto: hoy solo fue un cuento.
Besos a todos, y un gracias enorme a Luis, por la oportunidad y por este tipo de iniciativas que tanto motivan y entusiasman.
Gaby*

José Vte. dijo...

Un personaje repulsivo al que puedes llegar a odiar con una facilidad pasmosa. ¡Que buena descripción Gaby!.
El final, impactante por esa sugerencia tan demencial.
Muy bueno.

Un abrazo.