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domingo, 27 de octubre de 2013


OCTUBRE EN LDU: Relato de medianoche III "Azufre" (relato/ nuevo final) de LuisBernardo Rodríguez

Hola lectores y amigos del espacial OCTUBRE EN LDU. Ya saben; los domingos presento mi RELATO DE MEDIANOCHE.
En este caso edito una historia inédita aquí en el blog, pero no así en otros sitios. Esta misma narración la pueden ver en otros dos blogs:

PAPELES OLVIDADOS (nominado al Premio B I edición)
y en
TODAS LAS ARTES ARGENTINA (nominado al Premio B III edición)
Lo que me motivó a reincidir en la publicación fue que decidí compartirlo también en un peculiar concurso de Relatos de Terror, mediante el formato Wattpad. Ya les dejo la dirección de la página en Facebook y de la amiga que organiza este concurso:




Así que, dejo a criterio de ustedes un relato viejo pero con un final distinto.   


AZUFRE
Por 
LuisBernardo 
Rodríguez


El tarotista que se consideraba mentalista y además vidente, esperaba la llegada de una persona. Mientras tanto, preparaba la escenografía de su consultorio y lo aromatizaba con inciensos de sándalo.
Rogaba que el cliente fuera nervioso, manipulable, propenso a gesticulaciones para poder lograr una efectiva lectura en frío; confiaba también en que el incauto fuera proclive a emitir señales, a que utilizara su lenguaje corporal ante las revelaciones que él iría tejiendo, lo que le permitiría ir improvisando  a medida que corriera el tiempo de consulta.



Su don estaba menguado desde hacía muchos años, pero alguna que otra predicción llegaba a su mente para el asombro de  mujeres preocupadas e intranquilas que sospechaban de la infidelidad de sus maridos con la vecina del barrio y que así conseguían las pruebas irrefutables para sentirse definitivamente  engañadas  y miserables. Estas inusuales sorpresas eran recibidas por ambos con alegría, ya que él mismo médium era escéptico y dudaba de que la discontinuidad de sus clarividencias le fuera favorable.


Un hombre pálido, alto y enjuto se adentra en la sala. El tarotista le extiende la mano en señal de lucrosa bienvenida y recibe un fugaz centelleo que le atraviesa el cuerpo, como un pequeño golpe de corriente eléctrica que pasó de una anatomía a la otra y luego se descargó en el ambiente. Se sentía denso, se había instalado una pesadez inusitada entre esas paredes.
El tarotista se encontraba diferente,  reinventado, había nacido en él una nueva visión de claridad que lo poseía. Empezó observando confusas imágenes inmateriales, se encontraba dentro de un plano surrealista de adivinaciones.
Notó como el don del que había sido despojado retornaba a su legítimo dueño, más tarde  llegaron los aromas hediondos y putrefactos que su olfato no pudo soportar…  hasta que, finalmente, todo volvió a la normalidad: su renovada fe había desaparecido de repente, su actividad nigromántica había cesado. 

Ahora, se enfrentaba, por fin, a su primer cliente desde hacía meses; el pobre incauto se sentó en la mesa y se dispuso a contemplar el armado del mazo de barajas y la disposición de cada carta para la lectura. El  tarotista comenzó a hablar con voz profunda y decidida  realizando un esbozo de varios sucesos del pasado y de datos tan personales y secretos que solo el cliente podía conocer y que quedarían como pruebas irrefutables de su capacidad y su poder. Lamentablemente cada uno de los elementos, que agregaba a la cadena adivinatoria, eran incoherentes y contradictorios; le habló de una infancia feliz, luego se detuvo en un largo viaje al exterior para después centrarse en el hambre y el dolor presentes en el seno familiar y que tanto repercutieron en su niñez.
El tarotista hablaba con un desparpajo absoluto y parecía no pensar lo que decía. A los pocos minutos se percató de sus errores, casi ridículos, absurdos, era incapaz de comprender lo que le estaba ocurriendo.

-Es extraño -pensó. -Parece que me estuvieran dictando lo que debo decir y no puedo detener esta verborragia inconexa.-


Cuando ya temía que su paga se iba a esfumar del despacho a la velocidad del rayo ante semejante falta de credibilidad, observó que el hombre le ofrecía una sonrisa filosa, sus ojos brillaban como si una pequeña llama de fuego bailara en sus pupilas, aún así no movió ni un músculo, continuó sentado en aquella silla, escuchando… parecía querer continuar con la sesión.

-Al diablo con las cartas- se dijo el médium.

Decidió intentar algo un poco más arriesgado, le pidió que le extendiera las manos para observar en sus líneas formadas y bien delineadas una mejor interpretación de la vida y del futuro. Previamente, le había explicado a aquel extraño individuo que sentía una fatiga inusual, que una especie de energía muy densa lo había acongojado de tal manera, que se sentía impreciso.

El cliente, no dudó, y depositó una cantidad de billetes que triplicaban la tarifa con la que solía pactar por cada consulta.
Con ánimos renovados, y sin proponérselo, el clarividente decidió  poner en práctica otra técnica alternativa de predicciones.  


Respiró hondo, apoyó sus manos y tomó las de su contrario, en ese mismo instante todas las luces se apagaron al unísono; la luz eléctrica que emitía una tenue claridad, debido a la pantalla que disminuía la intensidad que se proyectaba sobre la mesa, se ennegreció,  las velas que potenciaban la luminiscencia del consultorio se disolvieron  sincronizadamente. Lo único que emitía luz, eran los inciensos, que curiosamente no parecían haberse consumido ni un centímetro de su longitud original, en condiciones normales  no duraban más de cinco minutos pero ya había pasado más de media hora desde que comenzaron a arder y se mantenían intactos, pero no era eso lo único extraño relacionado con los inciensos, el aroma que emanaban ya no se asemejaba para nada al sándalo, ahora desprendían un rancio olor a azufre.

El calor en la habitación era insoportable. El tarotista sudaba y había caído en un trance que no le permitía razonar los recientes acontecimientos sobrenaturales que estaban ocurriendo.
Volvió la luz pero provenía del fuego. El enorme tapiz que cubría el suelo con un apropiado diseño de lunas, soles y signos zodiacales entró en combustión de forma espontánea.
Cuando tomó conciencia del infernal espectáculo, vio como  las paredes chorreaban lava que caía al suelo formando charcos candentes.
Luego dirigió su mirada a la mesa que empezaba a inflamarse junto al entorno. Miró las manos que lo aprisionaban y no le dejaban moverse, de la unión de sus dedos se formó una masa de carne que se mezclaba con las del extraño visitante.
En la desesperación y el dolor, viró sus ojos hacia el hombre que tenía en frente y empezó a comprender: todo había sido una  broma maligna,  un castigo por descuidar el don que se le ofreció y no supo poseer dejando que se perdiera, también entendió  entonces el origen de aquella bendición, que nunca fue divina, su poder procedía de las tinieblas.
***
Intentó mirar por última vez aquel demoníaco rostro. Se vio sorprendido al descubrir que no había ningún rasgo hostil, en su cabeza sonó una voz áspera y gutural que le decía:
- Vine con la intención de renovar tu fe. Hay un nuevo contrato. Todavía eres útil para nuestro propósito…
Recuerda, es una segunda oportunidad. Si fallas, todo el dolor y la angustia que haz experimentado esta noche, será exponencialmente mayor y por la eternidad…

El visitante desplegó sus alas y se retiró, dejando inconciente y tirado en el suelo al tarotista.





MIS OTROS RELATOS DE MEDIANOCHE PARA EL ESPECIAL OCTUBRE EN LDU:






5 comentarios :

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Recuerdo la historia. Me pareció bien logrado. Y me planteó la duda de como se descuida un don como ese.
Con este nuevo final,creo que da para principio de una historia más larga. Donde el personaje inicie una busqueda para aprovechar su don en algo benefico. Y para librarse de esa amenaza. Y podría extenderse en como cayó en esa amenaza, porque el personaje no parece haber hecho algo que merezca castigo.
Pero son detalles, lo importante que la historia está bien planteada.

censurasigloXXI dijo...

Buen argumento y mejor final.
Estoy de acuerdo con Demiurgo, da para mucho y eso es señal de que es buena historia.

Solamente una sugerencia, espero que no moleste, también a mí me la hicieron una vez, la unificación del tiempo verbal.

Un abrazo y tu café.
Genial este octubre.

Teresa Oteo dijo...

Hola!
Ya conocía esta fantástica historia, creo que me gustaba más con el otro final quedaba como más redonda, más contundente, pero estoy de acuerdo en que este final deja abierta la puerta a una continuación o a una interpretación más libre de lo que ocurrirá.
En cualquier caso, genial tu Azufre!!
Muchos besos y seguimos disfrutando tu Octubre!!

Judith dijo...

Muy bueno y original Luis!!
Ya lo había comentado en Wattpad. Un relato intenso que da para ampliar mucho mas como dicen los compañeros.
Besos

Sindel dijo...

Ya lo había leído Luis pero es un gusto volver a hacerlo, es uno de tus mejores relatos, tiene de todo, suspenso, excelente redacción y un final genial.
Un beso.