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domingo, 25 de noviembre de 2012


Los Domingos de Ángela Norma Michelli (novela en capítulos)


Capítulo 12°

Deig: Correcto, señor. Débora, quítate el título por ahora y solucionemos esto.
Débora: Bien ¿puedo interrogar yo?  Gracias.
Me facilitan todo con esta aprobación. ¿Señor Vladimir que opina?
Vladimir: Que me adjudique un trabajo acorde a mis conocimientos y capacidad.
Débora: Gracias según me informó, usted está capacitado para comprobar las temperaturas de los depósitos de oxígeno, líquido y agua.
Las temperaturas de los combustibles, reexaminación del sistema de acondicionamiento de aire en nuestra nave y en la de ustedes, eso si tiene similar funcionamiento.

Vladimir: De acuerdo, cuente conmigo.
Débora: Señor Bágner, amén de pilotear la nave, usted puede encargarse de cotejar la dosis de radiación de los anillos, que rodean la tierra.
Bágner: Señorita Schillers, en este vuelo a la luna, hemos atravesado toda la faja Van Allen, en seis horas, si hubiera ofrecido peligro, se hubiera protegido con una vestidura de berilio.
Débora: de acuerdo, con pilotear la nave, ya tiene bastante dolor de cabeza, si le permiten colabore en la otra.
Costantin: Controle los medidores de transmisión de radio a tierra que no son pocos, colabore con mi nave también.
Costantin: Estoy a sus órdenes, Señorita Shillers.
Débora: Deig, usted y Yuri, controlarán el funcionamiento del resto del vehículo, con la ayuda de todos nosotros ¿estamos de acuerdo?
Eso si, la cocina y el servicio corren por mi cuenta, por lo menos en mi nave.
Deig: Débora, los muchachos soviéticos, compartirán todo con nosotros.
Todos te ayudaremos.


Entró en la cocina y se puso a preparar café para todos, a veces lo hacía en la nave vecina, lo  bebían en botellas de plástico, clásicas y flexibles.
Cuando al encender la radio, como lo hacía normalmente, volvió a escuchar la voz de Lambert:
Soy Adams, quiero felicitarte por haber, sido flexible con tus visitantes y a ellos también, porque lo fueron contigo, pero  al tiempo y con bastante criterio conservaste la autoridad conferida.
Se acerca a pasos agigantados, el momento de conocernos.