sábado, 10 de noviembre de 2012


ColaboraD(i)or: Los #ConsejosdeunaLady para una vida Glamorosa a cargo de Marcelo Garandan





Este puede llegar a ser uno de los consejos más machistas de Lady Glamour.
Recuerden que después de todo Lady es un hombre. Puto, pero hombre al fin.

Bien, este consejo fue inspirado en un show de stand up que vi en la
televisión brasileña (¡¡¡Ah!!! Mijito. Yo no me hago cargo por tu imitación a Catusa Silva. Sorry, las cartas documento por plagio no las recibo. Nota del editor-.). El humorista en cuestión hablaba de las mujeres y su carácter, algunas veces, temperamental. Esto me llevó a pensar y reflexionar sobre mis tan amadas féminas y crear no un consejo, sino, una invitación a la reflexión.

La sicología ha tratado, a lo largo de los años, descifrar el universo femenino y algunas veces, también, el masculino. Este último, por ser un poco menos complejo no forma parte de esta reflexión. Vamos ahora, entonces, a tratar de entender un poco más a las hermosas mujeres. Cajas de Pandora para el universo
masculino…

Cuando un hombre se casa con una mujer se hace acreedor de una máquina de macumba violenta.
¿Qué es esto? se preguntarán. Bien, vamos a la explicación. Supogamos que un
amigo le ofrece al hombre en cuestión un
reloj que trajo de Los Estados Unidos  por u$s200 (en un valor estimado en plaza de 400 U$s). El hombre todo contento le dice a la mujer de la super oferta y que lo va a comprar. Entra ahí; la máquina de macumba violenta en acción. La
mujer hace la pregunta, ¿A vos te parece, mi amor? ¿Quién sabe si eso es de verdad o no? No lo compres mejor. Hacelo por mi, porfis. Estas últimas palabras son acompañadas de un gesto en donde la mujer se lleva la mano al pecho con una mirada de gato de Shrek.
El hombre haciendo uso de su poder de decisión, opta por comprarlo igual, alegando que; ¿Vos podes gastar en Brushing progresivo y yo no me puedo comprar un puto reloj?
El mismo es comprado y a las dos semanas deciden ir a la playa. El hombre super tranquilo decide tomar un baño de mar. Pocos

minutos después la mujer pregunta. Gordo, ¿Qué hora es? El gordo en cuestión va a ver la hora y para su asombro las agujas están quietas. El puto reloj no se rompió lejos de la yegua macumbera engualichadora de relojes, sino; ¡en frente
de la misma!
 Es ahí, que el hombre admite que el reloj no era bueno y la mujer con una mano en la cintura le dice “Viste, yo te dije que era trucho”.


Otro de los misterios femeninos es el chip automático de cambio de opinión, que traen las mujeres en el cerebro. Este, lamentablemente, no es operable. Por lo general, el mismo se acciona al salir de un lugar o cerrar la puerta de un auto.
¿Vamos al ejemplo práctico? Supongamos, que el matrimonio o pareja en cuestión es invitado a un casamiento. Al final del mismo, se despiden de los novios y ocurre la siguiente conversación entre la recién casada y la mujer en cuestión. Para hacerlo más breve, solo colocaré los parlamentos de la invitada:

“Divina la fiesta amiga, que lindo te quedó el vestido, si nos estamos yendo
porque estoy muerta. ¿La comida? Exquisita mi amor, un besito grande, que
tengan una linda luna de miel amiga”.

Al entrar en el auto se acciona el chip de cambio de opinión. Se reproducirá,
nuevamente, los parlamentos de la mujer ya que es quien tiene el chip:

 “Amor
¿Vos viste que cosa más ordinaria la fiesta? Yo no te puedo creer que gaste en peluquería para venir a esta pedorrada. ¿Y viste el vestido? Parecía una morsa la hdp. Gordo, llévame al Mc Donald´s del shopping que estoy cagada de hambre. No había nada para comer en ese casamiento. La verdad que una
perdida de tiempo. Ojala, que le llueva toda la semana en la luna de miel por
hacerme perder el tiempo.”



Si de ejemplo sobre los cambios de humor de la mujeres hablamos, no podemos dejar pasar el siguiente. Una discusión con el novio, marido o lo que sea, camino a una fiesta o reunión. El planteo surge por alguna estupidez, como siempre ¿no?
Ella se vuelve un mar de lágrimas pero al bajar del auto parece que no pasó nada. Es el alma de la fiesta, ríe con los amigos del hombre, baila
sin parar. A la hora de entrar en el auto para partir parece que entró en una máquina del tiempo. El hombre teniendo en cuenta la alegría de su mujer en la
fiesta tiene la esperanza de que algo puede acontecer y decide tocarle una
pierna con segundas intenciones a lo que ella responde, “no me toques, te
pensas que ya me olvidé de lo que estábamos hablando, mira que no tengo
Alzheimer mi amor”.


Estos tres ejemplos hablan un poco del entramado universo femenino.
Científicos y sicólogos continúan en la búsqueda del chip o medicamentos para los daños colaterales que provoca el mismo en la psiquis masculuna. Por el momento, se sigue buscando aunque los progresos son pocos. Es cuestión de
tiempo y paciencia para conseguir nuevos resultados.



1 comentario :

Teresa Oteo dijo...

La cuestión es que nuestra inteligencia superior nos hace más difíciles de entender para la simpleza del funcionamiento neuronal del cerebro masculina con su única neurona que solo trabaja en ocasiones especiales y a ratos, pero como somos comprensivas y pacientes a la par que inteligentes os asumimos y os queremos así...:)
Muchos besos lady glamour!!