miércoles, 27 de junio de 2012


Este jueves un relato: En los zapatos del otro

Mi nombre es "Marcos" o mejor dicho era, y ese zapato que ven a la izquierda, es mío
Este nombre me parece tan lejano, probablemente sea lo primero que escuché cuando nací, en boca de mi madre.
Les pido que vean el zapato nuevamente. Es realmente hermoso ¿no?

Lamentablemente, son imitación de un modelo de diseñador. Mi presupuesto no me da para brindarme semejante lujo y menos ahora... 
Estuve sin obtener ingresos luego del altercado con unos jóvenes a la salida de un boliche. Puedo resumirles; que comenzó con un insulto (que prefiero censurar, no me gustan los golpes bajos ni dar lástima) y luego una golpiza de la que me estoy recuperando.

Hace poco recibí una buena noticia, me habían llamado para un puesto de telefonista. Estuve durante meses enviando currículos a distintas agencias de trabajo por correo electrónico. Opté por esta forma, para evitar el contacto visual en la primera instancia. Me ha pasado que inmediatamente me convidan a retirarme. En algunos casos, son menos educados.
Parece que, al ser un servicio solo por voz, mi aspecto (aunque mi apariencia es cuidada) es lo de menos. Es poco lo que me van a pagar.
Se preguntarán cómo sobrevivo; pues la respuesta es obvia, es que hay que comer, vale.
Ahora, tomo los zapatos para ganar altura. No te preguntaría si llevarías puestos mis zapatos, sé que es imposible. Basta para mí, que a pesar de todo, los uso. Ellos me identifican, en ellos transito la vida que elegí. Seguiré mi camino...

Sigue el camino que nos invita este jueves de relatos...  Gastón D. Avale nos conduce

21 comentarios :

Natàlia Tàrraco dijo...

Marcos, calzarse ese zapato de tacón a ojos vista, es ser uno mismo de lo contrario sería la farsa de la vida falsa.
Un riesgo, a mamporros se reciben las "diferencias", no gustan, dan miedo, molestan.
Pero hay casos de valentía como el que cuentas, de asumirse cueste lo que cueste, que no es poco y es fácil decirlo sin calzarse el calzado ajeno.
Elección privada e íntima, suerte, dice bien, ellos, los zapatos, le identifican.
Besitos, bienvenido a lo juevero.

Pepe dijo...

Asumir la propia identidad y calzarse el zapato adecuado, a veces requiere una dosis importante de carácter, de firme convicción sobre lo que uno es. No debería de generar ningún tipo de rechazo en los demás, pero aún no hemos aprendido ni asumido conceptos como respeto, tolerancia, aceptación de la diferencia, de que todos los seres humanos somos iguales en derechos, por encima de razas, credos, religiones, tendencia sexual, etc. etc. Tal vez algún día.
Un abrazo y bienvenido al mundo juevero.

G a b y* dijo...

"Ser auténtico es tratar de ser lo que uno sueña de sí mismo" -recuerdo esa frase, era de una película de Almodóvar, (no recuerdo el nombre de la peli, perdón), pero sé que me llegó profundo. Y bueno, llevar a la práctica ese sueño, caminar por él con entereza y sin miedo (a pesar de las duras reacciones a las que se puede uno exponer a causa de tanto prejuicio y discriminación) es un buen comienzo. Al fin y al cabo la vida es ésta, y nos debemos el vivirla siendo quienes realmente somos.
Buen relato, buen tema y un gusto compartir este jueves!
Un beso:
Gaby*

Fabian Madrid dijo...

Parece una historia real, con un toque de amargura... Tema original. No he leído ninguno aún que se le parezca. Felicidades

Carmen Andújar dijo...

A veces cuesta tomar una decisión; pero una vez lo has hecho, se siente uno orgulloso. Eso le pasa a tu protagonista, que caiga quiencaiga, es su camino, el que ha elegido.
Bienvenido al jueves
Un saludo

San dijo...

Cada cual se calza el zapato que quiere calzarse, elige y asume, valiente el que lo hace, el que mira de frente. Lo distinto asusta, se teme, cobarde quien a golpes pretende hacer callar.
Me gustó la forma en la que presentas el tema. Me gustó tu relato.
Un abrazo.

Neogéminis dijo...

Supongo que decidirse a "salir del placard" como se dice, debe ser muy duro, más aún cunado lejos de llamar la atención se pretende insertarse como una/o más dentro de esta sociedad, que se dice abierta e inclusiva, pero que en la realidad resulta ser aún sumamente estereotipada y segregacionista.

Me alegra ver que siguen sumándose nuevos jueveros a nuestras convocatorias!

un abrazo!

Luis Rodriguez dijo...

Gracias por los comentarios Mónica, San, Carmen, Natalia, Pepe, Fabian. Gracias por darme la bienvenida a la movida Juevera, que la conocía pero no me animaba a participar. Tengo poca disciplina al momento de escribir, pero el tema del estar en los zapatos del otro me hizo crear (de forma muy rápida) esta especie de monólogo. Quería que fuera breve, como alguien que entra a un lugar dice una palabras y se va dando un portazo. Creo que hay cosas que preferí omitir, pero que están en la historia. En fin, espero que lo hayan disfrutado y decirle que voy a poner sus blogs en mi lista y estoy haciéndome miembro a medida que voy recorriendo el jueves de Gastón.

maria jose moreno dijo...

Hemos coincidido en la elección de contenido del relato. Creo que ha quedado claro y manifiesto la problemática que acompaña a estas personas y la necesidad que tenemos de ponernos en sus zapatos.
Me gusto el relato y el blog. Felicidades

Marta C. dijo...

Hola, Luis. Creo que es la primera vez que nos leemos. Qué curioso que habéis sido varios los que habéis coincidido en el tema. Me da la impresión que ese zapato ta sugerenete, tan "almodovariano" os ha inspirado a todos. Es cierto, un conflicto tan real como la vida difícil de llevar y más por aquellas tierras. Besos.

Alfredo Cot dijo...

Luis, bienvenido. Estás en el grupo perfecto... sólo aceptamos a los indisciplinados, y si además nos regalan un monólogo tan fresco y próximo como el tuyo, pues ya te puedes colgar la medalla de "Juevero"

Abrazos.
Alfredo

Teresa Oteo dijo...

Hola, bienvenido a los jueveros, ha sido un placer leerte. Tu relato con un tema en el que habéis coincidido varios compis, muy apropiado para esta semana. Hay que tener mucho valor, personalidad y fuerza para atreverse a acomodarse en el zapato en el que te sientes bien, pero merece la pena.Muy buena tu aportación.
Besos.

Any dijo...

Aguante Uruguay! otro charrúa por aqui, que bueno.
Me gusta la palabra "convidar", que está cayendo en desuso. A veces se la escucho a Dolina (conoce?) a quien le gusta usarla.
El camino estará lleno de escollos y sinsabores para este personaje, pero el tipo está decidido que es lo importante. Solo resta desearle mucha suerte y que se golpee lo menos posible. Y a nosotros que mejoremos como sociedad y aceptemos la diversidad, hay lugar para todos bajo el sol en esta tierra.
un abrazo

Cristina Piñar dijo...

Bienvenido al mundo juevero, ya verás como te gusta. Gran valentía la que demuestra el protagonista de tu relato, que decidió seguir su camino, el que él mismo había elegido, a pesar de las dificultades. Una decisión difícil de tomar puesto que, desgraciadamente, seguimos viviendo en una sociedad llena de prejuicios. Un beso, y espero seguir leyéndote otros jueves.

Matices dijo...

La valentía en algo que debería ser tan natural como la vida misma, elegir la vida que cada uno quiere vivir sin hacer daño debería ser un derecho, al menos yo lo veo así... Bienvenido a los jueves!!

Besos!!

Gastón Avale dijo...

la imagen para los necios de los que contratan a una persona... dios... la dificultad que hay para comprenderlos... para aceptarlos sin involucrar todo aquello que somete al pensamiento humano a ser estático y acrítico. Muy buen relato! un abrazo!

Sindel dijo...

Me encanta que cada uno elija libremente que zapato ponerse, que haga uso de su libertad y lleve el taco que mejor le venga y lo haga feliz.
Un relato conmovedor, que deja una enseñanza, seguir nuestros instintos.
Un abrazo.

Ceci dijo...

Me gusta Luis como en tu historia se destaca el valor icónico del zapato, identifica, ayuda a asumir identidad aunque la metamorfosis no sea completa, aunque queden barbas y apendices más arriba, el valor simbólico de ser quien uno es empieza por lo que se viste sin dudas.
Muy buen relato, un placer leerte.
Besos

Encarni dijo...

Hay que tener mucha fuerza de voluntad para calzar los zapatos que uno quiere a pesar de la diferencia que pueda suponer para la sociedad. (Uyy me ha salido con rima y todo, perdón)

Bienvenido a los Jueves.

Un abrazo.

Juan Carlos dijo...

Me gusta el estilo atrevido, abierto que has empleado pare el relato. Del tema, todo dicho en comentarios anteriores, nos pones en los zapatos de alguien que asume su identidad, conocemos su problemática.
Un abrazo Luis.

Tyrma dijo...

Felicito a Marcos por calzarse sus zapatos. Se respeta, se quiere, y se acepta...o se escondería en el caparazón de otro caracol.
Felicito al hombre que escribe, por su buen hacer y las sensibilidad que de sus decires se desprende.
Ponte cómodo, la silla con tu nombre está lista.
Un placer leerte.