La venganza es un plato que se sirve frío y nuestra anfitriona, Tere en Puntos suspensivos, los sirve de una manera exquisita...
Hay personas que, simplemente, prefieren no morir...
Cómo llegué a involucrarme contigo, sigo sin recordarlo. En el transcurso de bromas, guiñadas, aproximaciones en el juego de seducción, terminé en tu cama (con despreocupada celeridad).
Lamentablemente, no entendiste que nunca pensaba dejar a mi mujer. La separación no estaba en mis planes, ni tú en mi futuro. Te deseé, es cierto, pero lo que habías proyectado (y desconocía) no tenía intenciones de construirlo contigo.
Cuando comenzaste con los acosos apenas había pasado un día de tu ataque histérico que resultó de mi decisión de finalizar con nuestros encuentros, que apenas fueron dos. Esos jueves fueron ideales, ya que ambos, hacíamos turno de noche en el hospital.
No me importaría tener que solicitar mi traslado para alejarte de mí.
Sabía que te había hecho mucho daño, pero opté por dañarte totalmente. Me sentí acorralado por mi error.


















