domingo, 22 de enero de 2012


Relato completo: Jugar a la radio por Luis Bernardo Rodríguez

Primera entrega 1/2

"Jugar a la radio"
dedicado a Natalia Larrosa.


I- 1,2,3 probando..

Siendo niña siempre sintió fascinación cuando se escuchaba en las grabaciones. Hablaba y modulaba su voz para realizar sus improvisadas locuciones comerciales (de productos inventados). Entrevistaba a personalidades que grababa en el pasacasette y lo reproducía; superponiendo sus preguntas a las del entrevistador. Sus amigas preferían otras modalidades de juegos, pero ella siempre optó por la soledad del micrófono.
Los familiares que se detenían a escucharla, intuían que había un interesante potencial para desarrollar. Quizás, aventuraban que ella (desde pequeña) había encontrado, afortunadamente, su vocación. Su vida era un juego, ella adoraba jugar a la radio.

Ahora se encuentra recluida y recuperándose. Ella pensaba contar absolutamente todo, luego de su último programa, que fue en el que estalló su crisis nerviosa. Estaba esperando la entrevista que la pondría de nuevo en contacto con su audiencia. Quería hablar tanto; de sus inicios, como llegó a ocupar el puesto de conductora, cómo lideró durante los últimos dos años la franja horaria (realizando mediciones de audiencia que competían directamente con la televisión), pero tendría tiempo de intercalar esta información. Antes debía encarar las absurdas acusaciones que la desprestigiaban. Sabía que volvería hablar de la tormentosa amenaza que vivió al aire y los motivos que la desencadenaron. Volvería a reproducir el reciente trauma pero intentaría exorcizar este pánico reciente, este miedo absoluto que la mantenía cautiva en la clínica.
Mientras repasaba la idea general de la entrevista que concedería al periódico ( también parte del multimedio que ella pertenecía), aparece el médico para saludarla. La tomó desprevenida, supo que le ofrecía un rostro exaltado y temeroso. Intuye cierto disgusto por parte del profesional ante su reacción (que evidenciaba su estado) de continua alerta ante cualquier amenaza. Esto no la ayudaría a salir de la clínica, por lo tanto, cambió sus facciones por unas más agradables. Charló brevemente con el psiquiatra, mientras él apuntaba en su historial. Se despidió para retirarse, pero ella, no se percató que el médico continuaba observándola fuera del salón.

II- Luz roja encendida, estamos al aire...

En su cabeza repasaba el esquema que dirigiría con el periodista para aclarar en un principio las falsas acusaciones acerca de la última emisión. La crítica, en los días posteriores, fue implacable. La trataban de una pobre imitadora de Orson Wells, simulando una patética versión de La Guerra de los mundos. La defenestraron, tildándola de poco profesional, aludiendo al suceso como un manejo publicitario que hacía de su programa, mintiéndole a la audiencia y jugando peligrosamente con la sensibilidad ajena.
Ante todo, quedaría más claro con sus declaraciones que rectificarían la veracidad de lo ocurrido. Aunque ya se estaba discutiendo en distintos foros el riesgo de exposición y la violencia en el medio y ella servía de ejemplo para abrir estos debates.
Se construyo su nombre a partir de su voz, que era perfecta para la frecuencia modulada. Luego su estilo, encubierto al inicio, fue perdiendo cierto pudor hasta manejar un humor ácido cuando le tocaba tratar la actualidad de las noticias del espectáculo. Utilizaba un sistemático doble sentido en las entrevista . Solía obtener rédito, cuando ponía incómodo a sus entrevistados que siempre terminaba  despachando con alguna frase ingeniosa para sacarlos de ese estado de estupor y continuar con una nueva pregunta. El sarcasmo, la exageración y la burla eran herramientas que manejaba con una solidez casi mecánica cuando la luz roja se encendía, que le daban pie para lucirse. 
Varios factores provocaron el rápido ascenso en la emisora donde trabajaba, hasta alcanzar su programa propio. Llegado a esta altura, un gran acierto de producción fue utilizar su natural verborrea y ponerla en práctica con las personas comunes. Los llamados al aire con su audiencia eran interesantes de escuchar. Ella siempre manejaba la situación, generalmente, los oyentes eran victima de un amable maltrato radial, en especial cuando el sujeto que se exponía al hablar con ella no rendía en la comunicación. Ella no tenía ningún empacho de cortar la llamada y luego burlarse abiertamente sin piedad y sin derecho a réplica.
Es curioso que siempre las líneas explotaban en el arranque del programa, siempre había una víctima del otro lado del receptor. Esta relación sadomasoquista entre la locutora y la audiencia parecía no agotarse, haciéndose cada vez más popular y ganando en números, que eran desde la radio imposibles de competir con la televisión, y que ella sola, su voz y sus habilidades lo lograban.

El destino tiene preparado bromas y sorpresas para todo el mundo y ella no escaparía a estos designios. Lógicamente, en este azar el grado de violencia suele variar. Ella piensa que afortunadamente salió ilesa (por el momento internada en una clínica privada) pero existió la posibilidad de no alcanzar su presente y explicar ( como lo haría con el entrevistador) su historia.



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SEGUNDA ENTREGA 2/2

Jugar a la radio.
por Luis Bernardo Rodríguez 

III- Recepción con interferencias

Como un día normal llega a los estudios de la emisora sin ser acosada por el reconocimiento de una figura pública. Ella intuye que llegará esa inevitable pérdida (de sentirse uno más en las calle), por ahora es solo una voz.
Se sentía muy entusiasmada y con un nivel de energía tan alto que prometió a su operador que rompería todo los esquemas que tenían planeado (horas antes) desde la producción. 

El motivo de la euforia se basaba; en que había logrado el acuerdo con el canal de televisión, para comenzar otro proyecto en su carrera.
Se expondría con un formato (que duraría tres meses) durante el verano. Luego, se embarcaría en el producto que la pondría como conductora durante todo el año.
No iba a ser un ciclo que pasaría inadvertido, tendría el apoyo total del canal y sus auspiciantes (de hecho ya estaba totalmente vendido). Además se emitiría en el horario central o popularmente conocido como prime-time.
La idea era armar un gran vodevil, con distintos artistas; bailarines, acróbatas, cantantes, actores y humoristas. También habría lugar para las entrevistas; con políticos, deportistas y la figura que estuviera en boga (por cualquier escándalo mediático).En esta sección del programa, ella se relamía por lucir sus encantos para producir buen material, que otros hablararían durante el resto de la semana.
Había pactado realizar grandes presentaciones en sitios estratégicos de la ciudad (para reunir a la masa de televidentes) y festejar en calidad de programas especiales. Estos rendirían sus frutos y especulaba desde ahora el rotundo éxito. Imaginaba la planilla de rating y sus números históricos para el medio.
En dos minutos salía al aire (se escuchaba la música que oficiaba de cortina introductoria para su programa) y los teléfonos rugían para ser contestados.

Esa sería la forma como encararía la traumatizante experiencia ante el periodista. Ahora, no recordaba cuando le habían solicitado la entrevista ni a que hora había confirmado al periódico sus declaraciones. Sabía que las conversaciones pactaron el encuentro, pero en este momento no recordaba nada. Parecía que en otra vida paralela, existía una mujer similar a ella, pero que desconocía muchas cosas de ese doble que solía presentarse cuando ella se ausentaba (como un momento de suspensión en la realidad).
Lo cierto, es que mucho del episodio al aire se le escapaba. Debía practicar el ejercicio de recordar, aunque palpitaba un gran dolor en cada imagen, a cada palabra que resucitaba de su pasado reciente.

Luego de una hora de programa, esa euforia inicial parecía haber descendido e instalarse en una meseta que rayaba en el aburrimiento. Según la información de audiencia, todo seguía igual. Ella, sentía todo lo contrario, un gran hastío radial, un programa sin gracia.
Finalmente, decide que era el momento de colocar a un oyente y escuchar que tenía que decir.

-Hola, ¿quién se deja?- dijo esta frase con la que solía recibir a sus oyentes y daba pie para comenzar la charla. Un breve silencio se instaló y que estimó como un problema en la línea telefónica.
-Sí, te escucho claramente-.
Finalmente, apareció la voz de un hombre, que podría rondar los cincuenta años. Había un tono trágico teñido en las pocas palabras con las que decidió comenzar el diálogo.
-Bueno, sería mucho pedir que te despiertes para seguir hablando-. Ella intentó punzar un poco al sujeto.
-Estoy muy despierto y te escucho claramente-. Volvió a repetir el hombre.
-Correcto, eso me quedó claro. Puedo preguntarte lo siguiente; cuándo repites que me escuchas claramente, ¿eso es para ti?-.
Se escucha la risa característica de ella cuando intenta mofarse de alguien. -Porque te repito, me quedó perfectamente lo claro que me escuchas.- El énfasis con que cargó estas últimas palabras pretendió despertar al aletargado oyente.
-Me imagino que debes estar un poco nervioso y bla bla bla... Te pido por favor que hagas tu mejor intento para que esto salga lo más decorosamente posible. Mira, voy a realizar una evaluación y tener un registro de personas con severas discapacidades dialécticas. Por el momento tengo un solo nombre en la lista, dame un segundo...
Realiza una pausa para preguntarle:
-Me podrías dar tu nombre completo así voy ingresando tus datos...
-Yo también tengo una lista de las personas que desearía eliminar. No necesito tus datos ya los tengo todos-. El tono fue amenazador y realmente causó efecto (al principio) en la locutora. Traga saliva y se escucha como se acomoda en la silla. El silencio vuelve a instalarse.
-Me acabo de orinar, gracias por esto amigo.
-No me llames amigo, puta-. La voz ya lindaba en el grito, oscureciéndose cada vez más.
-Oye, te estas excediendo.
-Todavía no empecé a extralimitarme, te lo aseguro-.
-Acaso estás rodeado de paredes blanca y camufladas para que no te hagas daño, amigo. Estás quedando como un loco de remate, ante una cantidad de personas. Solo espero que ninguno de tus amigos reconozca tu voz-.
-Si, ya sé la mierda de oyentes que tienes y como tratan a los que pasan por aquí, hablando idioteces contigo.
Ella comienza a cavilar una lúcida respuesta al ataque pero se limito a decir:
-Bueno, los oyentes de mierda a quien haces referencia son muchos y todos se divierten bastante conmigo. Por lo que...
Hasta ese momento ella había retomado su habitual voz amigable y divertida, pero cambia a una furibunda entonación:
-Les pido a todos que identifiquen a este pedazo de un fracasado y le den una lección que nunca vaya a olvidar...
Continuaría con algunos epítetos más contundentes, pero el hombre la interrumpe. Logra superponerse la voz gutural acosador y le gana a la experimentada locutora.

En su repaso mental, ella no había omitido ningún detalle ni de la conversación, ni lo que su estremecido ánimo había experimentado. Seguramente, presentía demasiado cercana la presencia del hostigador, no era uno más de las olvidadas comunicaciones que solía ofrecer en su programa.
Intentaba darle una continuidad a su relato, pero se perdía en otros recuerdos que se interponía al presente. No lograba disociar imágenes que la asaltaban, que relacionaba con su niñez y sus juegos con amigas. Cientos de rostros de niñas que no podía darle correspondencia a nombres y que clase de relación mantuvo. Dudaba de todo, pero logró encausarse en el episodio, cuando el insulto del hombre se oyó estridente en el éter.

-Perra mal nacida, a mi no me amenaces.- Un verdadero silencio que lacera los oídos de cualquier mortal se propagó- Nada de lo que digas puede retroceder cada acto que se desencadenó y todo es culpa tuya-.

Colmada su paciencia, ya no quería seguir con esta llamada. La locutora le indica que corte la llamada pero antes el hombre decide revelarle (según él) su error.

-Tienes un programa muy exitoso, a tantas personas le llegas. Debo aclarate que no cuentas conmigo dentro de esa legión de radioescuchas pero mi hija solía escucharte-.
Ella cavilaba y el último tramo de la frase le llamó la atención y decidió preguntarle:
-¿Por qué soy objeto de tu enojo?
-Claro, era de imaginar; el ego. Siempre tú, creyéndote el centro de la vida del resto. Nada más podría importarte.-

Ella realizó una seña para que el operador no corte la llamada.
Con el tono más cavernoso el hombre explicaba:

- Mi hija tenía solamente catorce años y a esa edad es cuando la personalidad se va templando y moldeará a la mujer que tú dejaste en ridículo. Mi hija fue débil, a pesar de todas mis enseñanzas, de explicarle sobre el pecado, sobre el mal en este mundo se dejó tentar-.
-Acaso ¿soy el diablo? Eres uno de esos religiosos recalcitrantes que...
Nuevamente la interrumpe la voz masculina que lograba ensombrecer la sedosa voz de la mujer:
-Otra vez quieres blasfemar e injuriar la educación de una familia de bien. Mi hija quiso dialogar contigo, vaya a saber porque, me imagino que para agradar a sus amigos del colegio. Mintió en su edad y te dijo que tenía veinte años y empezaste a tratarla de mojigata y mentirosa. Te reíste tanto de ella, que la dejaste llorando y permitiste que su llanto se transmitiera ante tantos oídos atentos a tu crueldad. Entre ellos se encontraban aquellos que mi hija deseaba con tantas ganas agradar. Ellos durante muchas semanas la hicieron objeto de burla. Sintió tanta vergüenza, que su debilitada alma resolvió liberarse de este escarnio. No puedo describirte el dolor que transmitía su carta antes de suicidarse-.

Recordó al instante la voz de la chica. Se acordaba perfectamente con la mención de la joven y todo aquello que hablaron. Cuando la chica empezó saludando y presentándose de forma tan respetuosa, se imaginó que la estaba engañando con la edad. Siguió hablándole y cuando comenzaron a tratar el tema de los hombres, ella no necesitó preguntarle si aún era virgen. Era tan dulce la voz de la niña, que nunca imaginó que aquellos epítetos que le dirigió podían afectarle de forma tan dramática. Cuando la niña lloró, ella sabía que estaba exagerando su papel al aire. Pensó que cortar la llamada era demasiado benévolo de su parte, pero suficiente para recordarle; que nunca volviera a marcar el número de las líneas telefónicas de su programa.

-Lo recuerdo bien y lamento todo lo sucedido. Pero no soy culpable de las consecuencias. Este programa está destinado a un público maduro, que sabe perfectamente lo que puede pasar, al comenzar cualquier charla. Lo lamento mucho, realmente. No puedo decir ni hacer nada-.
-Es que vas a permanecer callada de por vida, te lo aseguro-.
-¿Me estás amenazando de muerte? No puedes hacer algo así, tengo tu número telefónico, puedo pedir protección y te encontrarán muy fácilmente. No lo tomes a mal pero esta no es la forma de superar tu dolor-.
En ese momento, le solicita al operador que le pase el número que el captor tendría registrado, para realizar la correspondiente denuncia. La sorpresa fue mayúscula cuando detrás del vidrio una mano apoya un papel con los dígitos que la estremecieron.

-¿Cómo puedes estar llamándome de mi casa? Hijo de mil puta...-.

Acto seguido al insulto que le propinara al hombre, se escucha un fuerte sonido. El rugido de una bala que es disparada y sin saber su destino.
Lo último que se emite al aire es el histérico grito de ella, luego la música y posteriormente la tanda comercial. En el lugar se respira pánico. Los productores llaman a la policía, otros corren hacia ella para socorrerla. Sus fuerzas se vencen y cae (cuando intenta ponerse de pie), dándose un fuerte golpe en la frente contra la pesada mesa del estudio.

Sentada en la sala de la clínica recordó cuando salió de su casa, antes de la reunión con el jerarca del canal. 
Aquel hombre la veía y parecía reconocerla. La airada mirada (era perturbadora) la seguía sin respiro, pero la sacó del contacto visual (con el sujeto) el tironeó del brazo de parte de su hija que le solicitaba un último beso antes de su salida.

Completamente armado el puzzle y cada pieza que había perdido en su cabeza comenzaban a aparecer, lamentablemente.

IV- Mute

En ese momento, ella comienza a gritar. Sus alaridos estremecen a todos los que se encontraban en la sala. Algunos de las familias que venían de visita, salen corriendo. Una mujer comienza a llorar al ver a la locutora pidiendo, rogando y preguntando. Una exclamación lastimosa gana todo el espacio. La sensación desesperante y la tristeza gana la congoja y la lástima ajena.
Se diluye con lentitud la frase que sorprendió a todos:

-¿Dónde está mi hija? por dios. ¿Quiero saber dónde está mi hija? por favor...

Parece que se hubiera desbloqueado la amnesia, que los somníferos habían mantenido oculto el detalle de la tragedia.
Ahora, todo tenía sentido y todo concordaba. El episodio tenía un cuerpo completo, deforme y atroz pero tenía principio y fin, sin faltar ninguna pieza.
Lamentablemente, un eslabón se sumaría a la cadena. Una información que el oficial (que llevaba la investigación del ataque y el secuestro de la niña) estaba develando al médico de la paciente.

-Hemos encontrado el cuerpo sin vida de la niña. Todo fue en vano, según la hora del deceso; mientras recibía la llamada del hombre al aire, la hija de la víctima ya la había asesinado. La causa de la muerte fue mediante la asfixia. El móvil fue un acto de venganza, corroboramos que todo lo que el hombre dijo durante la transmisión es real. El disparo que se escuchó al aire fue el medio con el que dio fin a su elucubrado plan. Se encontraron los dos cuerpos en la casa su paciente-.
-Es un horror. Ella está completamente sedada y no sabemos cómo volverá de su estado. Durante un lapso desapareció de forma inexplicable el recuerdo de su hija, pero estando en la sala parece que recuperó y vislumbró la verdadera dimensión de lo ocurrido. Creo que tengo mucho que pensar antes que despierte, temo que no irá a soportar lo que usted me transmitió-.

Ella volvería a jugar a la radio pero en su mente. Retomaría en su perturbado cerebro aquellas ingeniosas frases, sus comienzos, sus publicidades inventada y las entrevistas con los personajes del medio. Durante años estará callada, sin voz. Nada ni nadie la haría volver a pronunciar palabra, permanecerá perdida en su silencio.











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11 comentarios :

Armando Quiroz dijo...

Hola Luis, me gusto lo que escribiste. Quisiera saber, si podía subir este escrito a mi Blog, por ello te pido permiso. un enorme abrazo.... que tengas un Domingo fructífero ...

Judith dijo...

Muy bueno, me gusto mucho!
que intriga el saber lo que le paso xD!!
estaré atenta a mas !!
besos

Luis Rodriguez dijo...

Gracias Judith por tu comentario siempre alentador. Armando por supuesto que puedes publicarlo y agradezco que hayas pasado por aquí.
También comentarles que todavía no me decido con los dos finales que escribí para este relato. Por eso el motivo de hacerlo en dos entregas. Voy analizar el final correcto, el otro se va directo a la papelera de reciclaje...

enletrasarte(Omar) dijo...

buen trabajo Luis,
un abrazo desde la Costa de Oro

nancy dijo...

muy bueno lo que escribistes, tambien quiero saber el finas ansiosamente, seguramente sera tan bueno como el resto del relato, un abrazo!

Luis Rodriguez dijo...

Nancy muchas gracias por tus expectativas, espero no defraudarte con el final. Me supongo que el Martes 31 lo subo. Saludos y muchas gracias por pasar por el blog.
Lo que no sé es; ¿si agregarle el final a esta entrada o realizar una nueva? A mis amigos bloggers que tienen más experiencia que me recomiendan... Espero respuestas

Luis Rodriguez dijo...

Omar gracias por pasar por aquí y dejar tu comentario, como debe estar la Costa ahora!!! Me encantaría tener unos días para ir...

Judith dijo...

Hola Luis!!
No había tenido oportunidad de leer la parte final, realmente esta muy bueno, quería saber que era lo que tramaba este hombre y me quede de cara con el final xD!
Muy bueno en verdad !!
Besos ^ ^

Luis Rodriguez dijo...

Gracias Judith por tus palabras y me alegro que te haya gustado el final del relato, un saludo grande y como siempre tienes mi apoyo para tu blog (que invito a todos los amigos de LDU conocer)

Agencia Digital dijo...

Que buen relato, en serio ha sido todo un gusto visitarte.

Luis Rodriguez dijo...

Muchas gracias por tus palabras Agencia Digital por visitar el blog y te invito a conocer otros relatos, un abrazo